2 de marzo de 2016 00:00

La reproducción tiene efectos en la salud del animal

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Gabriela Castellanos
Redactora (I)
mgcastellanos@elcomercio.com

Becky es una perra castellana que era utilizada para reproducción. Sus dueños vendían a los cachorros para conseguir dinero para consumir drogas.

Así lo relata Carolina Redín, de la fundación Enda Ecuador. “Le daban de comer pero solo porque tenía que criar a sus cachorros”, explica. Fue rescatada y todos sus cachorros encontraron un hogar. Ella está a la espera de una familia.

Hay otros casos en los que el rescate no logra salvar la vida del animal. Nala y Zeus, dos perros de raza bulldog inglés, fueron decomisados por la Agencia Metropolitana de Control del Distrito Metropolitano de Quito hace dos semanas.

Ellos fueron encontrados en una terraza y se sospecha que eran utilizados para reproducción forzada. La hembra falleció por una infección que se inició en el útero.

La reproducción involucra un desgaste físico en los animales, tal como ocurre con los seres humanos. Algunas consecuencias pueden incluir deficiencias nutricionales, desgaste óseo y debilidad.

Una perra inicia su edad reproductiva a los seis meses, cuando llega el primer celo. El médico veterinario Carlos Alvarado, de la Clínica del Valle, recomienda esperar al año y medio para iniciar la reproducción. “Antes de esto siguen en proceso de crecimiento y se puede detener cuando quedan embarazadas a temprana edad”, indica.

Lo ideal es que las perras se esterilicen antes de los seis meses ya que esto ayuda a prevenir el aparecimiento de tumores mamarios a medida que avanza la edad.

Sin embargo, en aquellos animales destinados a la reproducción, Alvarado recomienda detenerse a partir de los siete años.
“Hasta ese momento, el organismo de las perras puede soportar mejor un embarazo”, indica.

Otra indicación es que no se reproduzcan más de cinco veces durante toda su vida. De esta forma se reduce el impacto físico que ocasiona la gestación.

En el caso de los machos, el desgaste físico es momentáneo y ocurre durante la monta. Ellos pueden sufrir de agotamiento cuando se los cruza constantemente. También pueden presentar deficiencia de proteínas en su organismo.

Las organizaciones de rescate buscan que esta práctica se controle para prevenir más casos como el de Becky y Nala. Runa Ecuador tomó el caso de Nala y formuló una denuncia ante la Fiscalía para que se investigue el caso.

Para la abogada Isabel Caicedo, el problema es que la mayoría de animales que se comercializan pertenecen a criaderos clandestinos donde no se puede hacer un control del bienestar de los reproductores y las crías.

Además, en el Código Orgánico Integral Penal se establecen sanciones por maltrato. A nivel local, en el Distrito Metropolitano de Quito, existe la Ordenanza 048 que regula la tenencia responsable de animales de compañía. Allí se establecen multas para quienes no cumplan con las normas de bienestar animal.

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