7 de mayo de 2015 08:42

Crece la represión del cine independiente en China

El director de cine chino Wang Xiaoshual lamentó la falta de apoyo al cine independiente en China en comparación con el que reciben las películas comerciales. Foto: EFE.

El director de cine chino Wang Xiaoshual lamentó la falta de apoyo al cine independiente en China en comparación con el que reciben las películas comerciales. Foto: EFE.

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Agencia AFP
Pekín

En el reciente Festival Internacional de Pekín, estrellas como Luc Besson o Arnold Schwarzenegger desfilaron por la alfombra roja, pero entre bastidores, China reprime el cine independiente, denuncian sus promotores.

En su intento por consolidar su presencia en la escena cultural mundial, Pekín trata de dar salida a su industria cinematográfica. Su Festival Internacional del Cine de Pekín (BIFF), celebrado con gran fastuosidad pero ignorado por la prensa extranjera, fue muy seguido por los medios estatales.

Estos últimos destacaron la presencia de "un jurado de primera clase" presidido por el francés Luc Besson. Las estrellas habituales de las superproducciones comerciales chinas también formaron parte de los festejos.

Y mientras se favorece el éxito de las producciones convencionales, las gestiones de Pekín asfixian cada vez más al cine independiente, cuyas obras suelen ser censuradas si abordan temas sensibles.

Los profesionales acusan un aumento de las presiones políticas y financieras e incluso del uso de la violencia para intimidarlos. "Lo más difícil es determinar dónde se sitúa la línea roja", suspiró Vivian Qu, directora y productora. "No sé exactamente dónde nos encontramos", añade. "Expresiones como 'cine de autor' o 'underground' se han convertido en temas mucho más sensibles de lo que lo eran antes", explicó en una mesa redonda.

La situación ha empeorado desde la llegada al poder hace dos años del presidente Xi Jinping, que abrió la puerta a una represión creciente de las voces críticas con el régimen, apuntando contra militantes, abogados, oenegés y periodistas.

En este contexto, las autoridades ordenaron la prohibición de dos grandes festivales musicales e incluso de un festival de cerveza, así como la retirada de fondos para una ONG de defensa de los derechos de los homosexuales.

Sin embargo, hace una década, las autoridades toleraban, e incluso apoyaban tácitamente, los primeros acontecimientos dedicados al cine de autor.

El Festival Chino del Cine Independiente fue inaugurado en 2003 sin ningún tipo de trabas en una biblioteca de Kunming (suroeste). "Nuestros comienzos eran más bien como de niño bueno", cuenta a la AFP su organizador, Zhang Xianmin, profesor en la prestigiosa Academia de Cine de Pekín.

Pero el festival se convirtió rápidamente en objeto de presiones a medida que se profesionalizaba y atraía una atención creciente. Trasladado a Nankin, su edición de 2012 fue anulada y al año siguiente se ordenó una reducción drástica de su tamaño.

La muestra pudo por fin celebrarse en 2014 pero con una publicidad mínima. Zhang explica que incluso él ha sufrido el acoso de las autoridades, que le han limitado sus viajes al extranjero, investigado sus cuentas financieras y "hacen todo lo imaginable" para incitar el freno de sus actividades.

Por otro lado, el Festival de Cine Independiente de Pekín fue prohibido el año pasado y dos de sus organizadores fueron arrestados.

Pero mientras las autoridades aumentan la censura y las limitaciones del cine independiente, multiplican sus apoyos a las producciones aprobadas por el Estado. El mismo Xi Jinping ha señalado a los artistas el camino a seguir, animándoles a "encarnar los valores centrales del socialismo", a "hacer gala del espíritu chino" y a desbordar "energía positiva".

"Sólo las películas consideradas 'mainstream' (convencionales) son elegidas para el BIFF", lamenta la actriz y directora Yang Lina. "Ese tipo de cine no tiene nada que ver con lo que yo hago".

Para los Oscar 2015, Pekín seleccionó el ingenuo 'Paseante de aves', dirigido por el francés Philippe Muyl; en detrimento de 'Black Coal, Thin Ice', de Diao Yinan, un trabajo contemporáneo oscuro e hipnótico producido por Vivian Qu y galardonado con el Oso de Oro en el Festival de Berlín.

"No es sorprendente" que las autoridades chinas no quisieran enviarlo a los Oscar, comenta Qu. "Claramente, no es su filme ideal para representar al país".

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