11 de julio de 2017 12:42

Renuncia sacerdote acusado de abuso sexual a menores en Argentina

El religioso ya tenía impedido dar misa, pero renunció luego de que sus denunciantes contaran en televisión los abusos padecidos hace más de una década.

Imagen referencial. El religioso ya tenía impedido dar misa, pero renunció luego de que sus denunciantes contaran en televisión los abusos padecidos hace más de una década. Foto: Pexels

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Agencia AFP

Un cura acusado de al menos dos abusos sexuales y que oficiaba en la periferia oeste de Buenos Aires renunció este martes 11 de julio de 2017 a su condición de sacerdote, informó el vicario general de la localidad de San Martín, Eduardo González.

El religioso ya tenía impedido dar misa, pero renunció luego de que sus denunciantes contaran en televisión los abusos padecidos hace más de una década. “La renuncia es al estado eclesiástico, significa que no puede ejercer el ministerio ni depende de ningún obispo. En términos populares, deja de ser cura”, explicó González a la agencia estatal Télam.

Según el vicario, “en los últimos tiempos José se dedicaba sobre todo a trabajo de computación”, aunque admitió que “alguna vez hacía algún servicio ministerial”, dijo al canal Todo Noticias. Las denuncias contra el ahora excura fueron presentadas el 6 de abril en la fiscalía de San Martín, que investiga si José cometió “abusos sexuales simples y gravemente ultrajantes”.

La pena mínima por estos delitos es de 8 años de prisión, según el fiscal a cargo de la causa Marcelo Lopargo, quien pidió a otras eventuales víctimas sus testimonios. Una de las denunciantes, Mailin Gobbo, contó el lunes en TN que “el primer abuso fue en la pileta en un campamento. Tenía 10 o 12 años. Me agarraba de abajo y me tocaba”.

“Cuando me iba a confesar me hacía sentar en sus piernas y tocaba mis zonas”, agregó entre lágrimas la joven, hoy mayor de edad. “Los mayores recuerdos son de los 10 años”, contó. “El cura vino a casa hasta que yo tenía 21 años, era amigo de la familia”, agregó Gobbo, que dijo que se dio cuenta de que había sido abusada durante una terapia psicológica que hizo a los 21, ya que antes solo se sentía culpable y no entendía por qué no quería al religioso.

La joven también explicó que sufrió depresión, se aislaba y tenía peleas con sus compañeras, por lo que a los 15 años cambió de colegio. La otra denunciante iba al mismo centro escolar que Gobbo, el San Francisco Javier de la localidad de Caseros (periferia oeste) -vecino de la Iglesia de La Merced donde oficiaba José- , pero no se conocían.

Relató que era “manoseada” por el párroco cuando le enseñaba a nadar. La madre de Gobbo reveló que, al enterarse de lo sucedido, fue a ver al cura que no lo negó. “Él decía que no hacía nada y al mismo tiempo pedía perdón”, contó sobre su conversación con el religioso. Según Mailin, hizo la denuncia en el obispado, que la citó, pero le recomendó no seguir divulgando la denuncia.

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