31 de julio de 2017 00:00

La ‘Rendición’ de Loriga ¿critica? el mundo de hoy

Ray Loriga también ha incursionado en el cine y  en el teatro. Foto: EFE

Ray Loriga también ha incursionado en el cine y en el teatro. Foto: EFE

Compartir
valorar articulo
Descrición
Indignado 0
Triste 0
Indiferente 0
Sorprendido 0
Contento 0
Ivonne Guzmán. Editora (O)
[email protected]

Ray Loriga (Madrid, 1967) presentará el martes 1 de agosto del 2017 en Quito ‘Rendición’, la novela que le valió el Premio Alfaguara 2017. Una historia con la que hace una radiografía con palabras de la sociedad actual, tan transparente y avanzada, como aterradora y aburrida.

Si en ‘Pureza’ (2015), de Jonathan Franzen, el fin de la intimidad gracias a las nuevas tecnologías se dibuja con un dejo de denuncia o al menos de alerta, en ‘Rendición’, de Loriga, el tono es el de un notario. Una descripción y un registro que por su desapasionamiento inquieta. En la voz del narrador de Loriga resuena algo de la del adolescente protagonista de ‘Sin destino’ (1975), de Imre Kertész; capaz de contar -como si no estuviera aún equipado con las herramientas de la comprensión del horror- su paso por los campos de concentración en la Europa de la Segunda Guerra Mundial, sin hacer un solo juicio, retratando la maldad sin condenarla, solo describiéndola.

El personaje de Loriga, en cambio, no logra la contención total. Llega un punto en el que la mirada campechana del hombre que prefiere no complicarse la vida y obedecer “porque conviene” se incomoda y no todo le resulta tan nítido. El giro se da, paradójicamente, al llegar a la ciudad transparente, el lugar al que él, su esposa y un niño recogido por ambos llegan desplazados por la guerra.

¿Loriga ha plegado a las legiones que critican el imperio de las redes sociales? Parece que sí, pues su ciudad transparente es una metáfora del entorno virtual e interconectado en el que vive una buena parte de la población mundial. En la ciudad que creó para que vivieran sus personajes, por ejemplo, los excrementos no huelen pero se ven (pues todo es transparente, incluso las cañerías). Es decir, pasa lo contrario que en el mundo en que vivimos, en el cual los excrementos no se ven, pero huelen; y lo mismo que en las redes sociales, en los que no huelen, pero se ven. En esto, es literal.

Como en ‘Tokio ya no nos quiere’ (1999), Loriga lleva al límite situaciones que ya vive la sociedad actual. Y en ambas el conocimiento -no en su versión elaborada que se relaciona a las ideas, sino en su acepción más simple de saber- es el hilo que tensiona la trama. En ‘Tokio...’ se trata de no recordar, es decir, de no saber, de deshacerse de los recuerdos para seguir viviendo. En ‘Rendición’, en cambio, se trata de saberlo todo de los demás y dejar que los demás sepan todo de uno, y en este caso se supone que es para vivir mejor.

Pero los dos protagonistas de estas novelas no logran vivir mejor. Están atrapados en realidades distópicas, o por lo menos agobiantes, que producen desazón en el lector por el parecido con la realidad.

Si en ‘Tokio’, el madrileño se mantenía fiel a su estilo torrencial, en ‘Rendición’ ensaya con la temperancia, tanto en lo que dice, como en cómo lo dice. Un Loriga sosegado se pasea por las 210 páginas de esta novela, que se presenta el martes en Mr. Books de El Jardín, a las 18:30.

El Alfaguara

‘Rendición’ (2017)
El nombre con el que Loriga envió la novela a la vigésimo primera edición del concurso fue ‘Victoria’, bajo el seudónimo de Sebastián Verón

Descrición
¿Te sirvió esta noticia?:
Si (0)
No (1)