21 de junio de 2016 12:36

Una refugiada siria soprano impacta con Puccini en Nueva York

A pesar de ser una música profesional que estudió en Europa y actuó en el extranjero antes del estallido de la guerra, ha sido difícil su adaptación a una nueva vida.

A pesar de ser una música profesional que estudió en Europa y actuó en el extranjero antes del estallido de la guerra, ha sido difícil su adaptación a una nueva vida. Foto: Facebook / Lubana Al Quntar

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Agencia AFP

Al escucharla interpretando a Puccini con su impactante voz soprano ante una cautivada audiencia en un teatro de Nueva York, lo que menos se imagina uno es que Lubana al Quntar es una refugiada siria en Estados Unidos.

A media hora de distancia en automóvil de la sede de campaña de Donald Trump, ella y docenas de otros refugiados ofrecieron un concierto especial en el marco del Día Mundial del Refugiado reafirmando el gran aporte cultural de aquellos que huyeron de la persecución y la guerra.

Solo unos días después de que el multimillonario candidato republicano a la Casa Blanca propusiera suspender el ingreso de refugiados sirios a Estados Unidos, Quntar dejó al público boquiabierto a pesar de algunos asientos vacantes.

Acompañada por una orquesta de músicos refugiados, cantó el aria “Sola, perduta, abbandonata” de la ópera Manon Lescaut, seguida de una evocativa canción siria llamada Ya Ghazali. “Esta vez siento cada palabra que canto, abandonada y sola. Es tan increíble”, dijo antes del concierto en una iglesia de Brooklyn organizado para recolectar fondos y despertar conciencia sobre las causas de los refugiados.

“Es grandioso que el mundo entero vea cómo son los refugiados. Que tienen un sueño, tienen talento”, explicó con un elegante peinado antes de probarse un escotado vestido de noche. Quntar vive en Estados Unidos hace cinco años, cuando debió abandonar Siria tras cinco meses de conflicto. Vive en Washington D.C, adonde se regresará en autobús después del concierto.

Viene de Sweida, el bastión druso al sur de Damasco, donde según Quntar está su alma. A pesar de ser una música profesional que estudió en Europa y actuó en el extranjero antes del estallido de la guerra, ha sido difícil su adaptación a una nueva vida.

“Tuve que empezar la vida desde cero” , dijo. “Es una lucha constante, todos los días, especialmente mi corazón y mi mente están siempre con mi familia y mi gente”. Naciones Unidas dijo el lunes 20 de junio que el número de refugiados que debieron huir de sus hogares trepó a 65 millones, siendo la peor crisis de refugiados desde la Segunda Guerra Mundial, liderada por sirios, afganos y palestinos.

“Es triste”

Sin embargo, Estados Unidos es el escenario de un agrio debate sobre la inmigración en general y los refugiados sirios en particular, mientras Trump y otros republicanos piden el cese de la inmigración de países relacionados con ataques o amenazas terroristas contra Estados Unidos o sus aliados.

Estados Unidos aceptó un poco más de 6 300 refugiados sirios desde 2011, muchos menos que Europa. Alemania le abrió las puertas a 1,1 millones de buscadores de asilo el año pasado. “Es triste”, dijo Quntar. “Para mí como artista, como música, no puedo entender cómo se puede odiar a una persona”.

El concierto fue ideado por la directora de orquesta Lidiya Yankovskaya, que reunió a los integrantes de la Refugee Orchestra Project luego de ser testigo de la respuesta de Alemania frente la crisis de refugiados el verano pasado.

“Lo que más me impresionó es como muchas personas están acogiendo a los refugiados”, dijo. “Cuando vine a Estados Unidos, encontré que desafortunadamente no ocurría lo mismo aquí”.

La orquesta reúne a músicos que son refugiados o cuyas familias y amigos escaparon de la violencia y la persecución. Yankovskaya fue ella misma refugiada a los nueve años proveniente de San Petersburgo, Rusia, cuando se mudó a Nueva York con su familia.

“Espero que nuestros espectadores y oyentes se den cuenta cuánto talento e intelecto y cuántas personas inspiradoras llegan a este país como refugiados... y cuánto contribuyen a nuestras vidas”.

El concierto incluyó el trabajo de Sergei Rachmaninoff, que huyó en 1917 de la Revolución Rusa y a Irving Berlin, el gran cantautor estadounidense cuya familia emigró de Rusia en el siglo XIX.

Las donaciones recaudadas en el concierto se destinarán a organizaciones como la Hebrew Immigrant Aid Society (HIAS) que provee asistencia a los refugiados de todo el mundo. Merrill Zack, integrante del equipo de la organización, dice que a pesar de que Estados Unidos ha ofrecido refugio a personas que huyen de persecuciones durante siglos, a veces hay retrocesos.

Miles de refugiados judíos fueron rechazados durante la Segunda Guerra Mundial, dijo. “¿Entonces esto es un patrón? No lo sé. ¿Es algo que hemos visto en la historia? Sí. ¿Le pedimos a nuestro país que continúe con su liderazgo recibiendo refugiados? Totalmente”.

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