12 de enero de 2017 00:00

Recorrido sonoro en el Museo del Alabado

La visita guiada para conocer  los instrumentos musicales de este sitio estará a cargo de Esteban Valdivia

La visita guiada para conocer los instrumentos musicales de este sitio estará a cargo de Esteban Valdivia Foto: Cortesía Museo del Alabado

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Gabriel Flores
Redactor (I)

Las botellas silbato son instrumentos musicales precolombinos que suenan solo cuando tienen agua en su interior. Estas piezas, cuyos ejemplares más antiguos se han encontrado en las costas del país, serán parte del recorrido sonoro que se realizará el sábado, a las 11:00, en el Museo Casa del Alabado (Cuenca y Rocafuerte); la entrada cuesta USD 10.

Esteban Valdivia, especialista en la interpretación y construcción de instrumentos musicales precolombinos, cuenta que la idea de realizar visitas guiadas para que la gente escuche los sonidos de estas piezas empezó con la muestra Chamanes y divinidades del Ecuador precolombino que se exhibió, el año pasado, en el Museo Quai Branly, de París.

“Las autoridades del Ministerio de Cultura y Patrimonio y de la Embajada de Ecuador en Francia nos contactaron para que les demos vida a la muestra arqueológica”, dice.  Durante los fines de semana que duró la exposición, Valdivia y un grupo de colaboradores realizaron interpretaciones sonoras con réplicas de varias de las piezas en exhibición.

El objetivo de estos recorridos es proponerle al público una manera distinta de acercarse a la arqueología. Valdivia sabe que la gente se queda con las ganas de tocar las piezas. “Las personas -dice- siempre ven el instrumento dentro de la vitrina y no saben cómo suenan ni cómo se interpretan”.

En la visita guiada, de este sábado, los asistentes se conectarán con el patrimonio inmaterial a través de piezas como la caracola Chorrera, la flauta Quito-Chaupicruz o la ocarina Carchi-Pasto. Valdivia junto al músico colombiano Conrado Vassia y al ecuatoriano Jean Pierre Sabando agregarán al recorrido sonoro explicaciones sobre funcionamiento y técnicas de ejecución.

Entre las piezas que fueron replicadas se incluyen estatuillas antropomorfas que dentro de su cuerpo tienen sistemas acústicos especiales que funcionan como las flautas dobles. También, estarán las réplicas de caracolas marinas.

Valdivia explica que los antiguos habitantes de las costas ecuatorianas replicaron varias formas naturales y las utilizaron como instrumentos musicales. “La caracola marina se toca como si fuera una trompeta. Tiene toda una espiral de sonidos internos por dentro”.

Más allá de que una pieza sea original, lo importante en este recorrido será que el visitante descubra cómo desde el presente se puede expresar hacia el futuro el legado de las culturas precolombinas.

En el 2014, Valdivia fue contratado para un proyecto del Ministerio de Cultura y Patrimonio que tuvo como horizonte recorrer las cinco reservas arqueológicas del país para realizar una investigación audiovisual de los objetos sonoros prehispánicos que estaban guardados en estos museos. “Las investigaciones con los instrumentos sonoros siempre se realizan a través de libros o fotografías. Con un grupo de investigadores nos propusimos que la gente vea y escuche los instrumentos”, dice.

La investigación empezó en el Museo Pumapungo, de Cuenca, en el 2014; en el 2015 se extendió al Museo Antropológico y de Arte Contemporáneo (MAAC), de Guayaquil; y los museos de Manta, Bahía de Caráquez y de la CCE Núcleo del Guayas, tuvieron su turno en el 2016.

Para Valdivia, los arqueólogos al no estar relacionados con el ámbito musical hablan con distancia de estas piezas musicales. Sostiene que al tener una formación musical su contacto y visión está más relacionado a los sentimientos.

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