15 de septiembre de 2014 21:01

Un ‘reality’de televisión busca al mejor novillero

Francisco Maldonado se probó con la muleta, por ello ingresó en el cuadro final de seleccionados. Foto: Patricio Terán/ EL COMERCIO

Francisco Maldonado se probó con la muleta, por ello ingresó en el cuadro final de seleccionados. Foto: Patricio Terán/ EL COMERCIO

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Ana Veintimilla. Redactora (I)
abveintimilla@elcomercio.com

Riobamba se vistió con traje de corto para dar inicio al ‘reality’ taurino ‘Operación Triunfo: Yo quiero ser torero’. 22 jóvenes de entre 16 y 24 años se lanzaron al ruedo para luchar por un cupo en el concurso televisado. 12 ingresaron al listado oficial, que se puede ver en la página web.

Las pruebas las realizaron el domingo en el Recinto Ferial de Macají. Con la tonada de Huapango Torero se dio inicio al evento organizado por el matador retirado Mariano Cruz Arellano.

Cruz motivó la realización del ‘reality’, para dar oportunidad a los nuevos toreros. “Son historias humanas, chicos de diferentes rincones de la patria que han venido a este certamen y se les ve la ilusión de empezar a cumplir sus sueños de torear. De aquí esperamos que salgan dos o tres matadores de toros”, dijo Cruz.

El programa empezó a transmitirse el fin de semana en el canal 13 de Riobamba, TV Sultana (TVS), dentro del espacio de los noticieros. Allí se cuenta el desarrollo de los participantes con entrevistas a los protagonistas y a los organizadores, además del seguimiento a cada una de las novilladas.

Para Marcelo Pino, presidente ejecutivo de TVS, se busca mostrar lo que está detrás del torero “saber quiénes son los futuros matadores, qué hacen, conocer sus cábalas, sus motivaciones y cómo se van formando”.

El ‘casting’ de selección incluyó una prueba teórica y una práctica. En la primera los jóvenes debían responder un cuestionario de 20 preguntas sobre cultura general taurina.

El paseíllo lo realizaron antes de dar el examen práctico. Para este se asignó, por sorteo, cada una de las cuatro becerras de media casta a los competidores.

Los 12 clasificados junto al director de lidia Mariano Cruz Ordóñez (extremo derecho). Foto: Patricio Terán/ EL COMERCIO

Los 12 clasificados junto al director de lidia Mariano Cruz Ordóñez (extremo derecho). Foto: Patricio Terán/ EL COMERCIO

Los chicos tenían hasta tres participaciones de cuatro a cinco minutos en el ruedo. Momento en el que cada uno logró mostrar sus aptitudes ante el animal. Con capote o muleta -a su elección-, jóvenes, como Daniel Dávila, demostraron su habilidad para arrodillarse y mantener el temple necesario.

El jurado estuvo integrado por Patricio García, gerente de Tauro Producciones; Marcelo Pino, de TVS; y Balvanera Cruz, directora de Turismo de Riobamba. Quienes nombraron a los 12 seleccionados.

Todos, con experiencias previas, vieron en este programa una posibilidad para sumar currículo. A sus 16 años, Cristopher Borja cuenta que empezó a torear de manera autodidacta, “llegué por la afición, veía muchos videos y ahí le cogí cariño al toreo”. Considera este espacio una ventana para darse a conocer “porque quisiera ser una figura del toreo en el Ecuador”.

Ese es el premio que persiguen todos los novilleros, pero quienes logren llegar a la final se llevarán también un traje de luces para el primer lugar, el segundo puesto obtendrá un capote y el tercero se hará acreedor a una muleta.

Los concursantes realizarán presentaciones por grupos durante los siguientes cuatro domingos. Antes tendrán tres días de convivencia en los hoteles cercanos a las plazas designadas. Donde trabajarán con el atleta Gonzalo Torres, quien será su preparador físico, y con el matador Mariano Cruz Ordóñez, que será su instructor taurino.

Para quienes no fueron seleccionados entre los 12 finalistas habrá una repesca, comentaron los organizadores. Explicando también que algunos de los concursantes podrán asistir como sobresalientes –para dar pases de capote- en las novilladas dentro del concurso.

Para Cruz Ordóñez, lo importante de este evento es resaltar que llegaron jóvenes de todo el país -desde Quito, Ambato, Riobamba, Alausí y Guaranda- para cumplir su sueño de convertirse en toreros y hacerse de un nombre en la historia taurina del país.

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