8 de September de 2014 00:00

La realidad televisada ocupa más espacios

casting para el programa de búsqueda del mejor contador de chistes

El ‘casting’ para el programa de búsqueda del mejor contador de chistes, ‘Te pongo los cachos’, se realizó el sábado. Foto: Paúl Rivas/ EL COMERCIO

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Redacción Espectáculos (I)

Cuenta la historia que en un imperio se realizó un mapa tan fiel, que era igual -en tamaño y en detalle- al territorio que representaba. Jorge Luis Borges, en el cuento Del rigor en la ciencia, pronosticó las teorías de simulacro de las que más tarde hablaría Jean Baudrillard.

El teórico francés propuso los conceptos de hiperrealidad y simulacro, con base en el cuestionamiento de la autenticidad de las relaciones sociales –que podrían ser un simulacro– y al debate del rol de la tecnología y de los medios en las sociedades postmodernas –que podrían crear la hiperrealidad a través de la manipulación–.

Baudrillard publicó el libro ‘Cultura y simulacro’ en 1978, cuando en Estados Unidos estaba apareciendo el ‘reality show’. Al principio fue un género apegado al documental y al ‘cinéma vérité’ –estilo cinematográfico en el que se prioriza la espontaneidad, está permitida la improvisación y se usa la técnica de cámara en mano–.

En los 90, los ‘realities’ explotaron en los países del primer mundo y finalmente se pudo clasificarlos en subgéneros. Primero, se dividirían en programas competitivos y en programas no competitivos.

En esta última clasificación entrarían los shows de transformación (‘Extreme Make­over’), los de estilo ‘opera del jabón’ (‘Keeping Up With the Kardashians’), los de celebridades (‘The World According to Paris’), los de cámara oculta (‘Punk´d’), los judiciales (‘Caso cerrado’), entre otros.

Los programas-concurso son los que más se han desarrollado, pues “estos programas dan la ilusión de que es posible alcanzar el reconocimiento masivo”, de acuerdo con el sociólogo Milton Calderón. Estos shows van desde el campo musical, pasando por el modelaje, la gastronomía, la aventura, las apuestas, hasta el romance.

En Ecuador, el género que más ha pegado es el de ‘reality-concurso’, a partir del estreno en el 2002 de ‘Popstars’.
El show se definía como un ‘reality musical’, un programa de competencias de talentos. El resultado fue un quinteto juvenil femenino llamado Kiruba, que tuvo un año de actividad. Cuatro años más tarde, el grupo se reunió, para finalmente separarse meses después.

Como grupo, Kiruba no logró más de 20 000 discos vendidos entre sus tres álbumes. Sin embargo, sirvió de impulso para sus integrantes, quienes se dedicaron al modelaje, a la presentación de televisión y a otros proyectos musicales.

El primer referente de ‘reality-concurso’ en el Ecuador demostró que con apenas tres meses bajo cámaras, los participantes alcanzarían el éxito.

Así llegaron a los canales ecuatorianos las franquicias de
‘El gran hermano’
, ‘Expedición Robinson’ y ‘Camino a la gloria’, hasta llegar al punto en que los principales canales del Ecuador transmiten al menos un programa de este tipo.

Al parecer, los canales ecuatorianos han desarrollado la fórmula del éxito, la cual se limita a producir, en su mayoría, ‘reality-concursos’ en los que caben los de competencias y los de búsqueda de talentos.

Combate’ y ‘Calle 7’ tienen una narrativa similar. Ambos son programas de competencias en donde dos equipos tienen que superar diferentes pruebas con el objetivo de obtener un premio económico. Estas producciones van más allá de las pruebas físicas, pues ahondan en la intimidad de los concursantes, a través de segmentos ‘tras cámaras’, de confesiones y de chismes.

The Amazing Race’, un ‘reality’ de competencia que se transmitirá desde octubre en el Ecuador, promete una producción más elaborada. La carrera, que se iniciará con 11 parejas, atravesará los paisajes naturales y arquitectónicos destacados del Ecuador.

Los programas de talentos se han diversificado hasta alcanzar distintas especialidades. ‘Operación Triunfo: Quiero ser torero’ es un nuevo ‘reality’ que se realizará en Riobamba para encontrar a la futura promesa en el campo taurino.

‘Top Angels’, en cambio, busca modelos hombres y mujeres que puedan representar al Ecuador a escala internacional.
Incluso la habilidad de hacer reír será llevada a un ‘reality’ con ‘Te pongo los cachos’. Las audiciones para este nuevo programa se realizaron el sábado 6 de septiembre.

La ‘telerrealidad’ ha alcanzado tantos campos como se pueda imaginar, entre ellos los de talentos -como magia, baile, deportes, gastronomía, artes, etc.-, los de imitaciones (‘Yo me llamo’) y los de transformación (‘Extreme Makeover’).

Las razones para la inundación de estos programas en la oferta nacional de televisión son varias. Javier Martínez, productor audiovisual, dice que hacer un ‘reality’ es más económico que hacer una producción como una telenovela o un programa de investigación.

Frantz Jaramillo, antropólogo visual y docente de la Universidad Católica del Ecuador, cree que la señal ecuatoriana se ha plagado de ‘realities’, pues los productores alegan que eso es lo que el público quiere. Este género ha tenido éxito en Ecuador, dice, debido a que se ha diversificado para alcanzar distintas audiencias y en distintos horarios, principalmente en los estelares.

El apogeo de los programas de ‘telerrealidad’ aún tendrá un largo tiempo de vida, opina Jaramillo, ya que en este último año se han lanzado nuevas propuestas que exploran especialidades antes no tocadas en el Ecuador, como la taurina y la del modelaje.

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