30 de abril de 2018 00:00

Una ‘Rayuela’ teatral ahonda en las rarezas del amor

Roberta Pasquinucci y  Benjamín Cortés en una escena de alcoba de ‘El Cíclope y otras rarezas del amor’. Foto: Mario Faustos/ EL COMERCIO.

Roberta Pasquinucci y Benjamín Cortés en una escena de alcoba de ‘El Cíclope y otras rarezas del amor’. Foto: Mario Faustos/ EL COMERCIO.

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Alexander García

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En palabras de la actriz italiana Roberta Pasquinucci, parte del elenco de la obra de teatro ‘El Cíclope y otras rarezas del amor’, la pieza habla de todo lo que pasa en un cuento después del ‘vivieron felices y cometieron perdices’. Los personajes están en un momento crítico de sus vidas y son empujados a tomar elecciones, explica. “Es muy anti Disney, habla sobre lo que no se cuenta en las historias de príncipes azules, del amor de verdad y de los dilemas personales de cada día”.

Se trata de una producción del director español Ignasi Vidal, inspirada en la novela ‘Rayuela’ del escritor argentino Julio Cortázar, una obra de vidas cruzadas en la que el amor irrumpe con toda su fuerza y sin avisar, abocando a los personajes a reaprender lo que creían sabido o dominado.

La obra se estrenará el próximo miércoles 9 de mayo del 2018 en el Teatro Sánchez Aguilar (TSA), de la vía a Samborondón, y prevé una docena de funciones hasta el 27 de mayo. La obra abre la Tercera Sala, un nuevo espacio con capacidad para 322 personas, con sillas individuales y graderíos, adecuado sobre el escenario de la Sala Principal para facilitar una mayor cercanía e intimidad con el público.

El actor mexicano Benjamín Cortés dice que la alusión a los gigantes mitológicos de un solo ojo se explica en el acto del beso: cuando te acercas tanto al rostro de alguien que desenfocas y solo ves un ojo, dice. “El ser humano lidia con dificultad con la soledad, por eso busca y trata de encontrar en el otro”.

Cortés interpreta en la obra a Pedro, casado con Marta (la actriz Alejandra Paredes) y se cita con Amanda (Pasquinucci), una antigua pareja, solo para constatar que se siguen amando. También está la historia de la joven Paz (Verónica Pinzón), empleada de una inmobiliaria y compañera de Marta, flechada por Sergio (Jaime Tamariz) “en una irrefrenable atracción mutua”, un médico separado al que le enseña un departamento.

En los ensayos queda patente la función de tramoyistas de los actores, quienes modificarán la escenografía a la vista del público: moviendo cajones y tableros negros, al tiempo que escriben con tiza sobre los tablones el número y el sitio de cada escena: bar, parque, inmobiliaria…

El escenario al igual que las historias fragmentadas funcionan como una suerte de arma todo o rompecabezas “Es un puzle, hay que armarlo y cuando lo montas te da el resultado completo, esta amalgama de sentimientos, sufrimientos y alegrías”, explica Ignasi Vidal, dramaturgo que ha montado en Guayaquil algunas de sus piezas (‘El Plan’, ‘Dignidad’ y ‘Coexistence’), pero quien dirige por primera vez en el TSA.

La dramaturgia conserva el carácter realista de la obra del español, pero la escenografía es más lúdica y metafórica en comparación con las obras que ha montado en la Casa Cino Fabiani, en un espacio inalterable y con tramas lineales.

“Hay un juego metafórico relacionado con el juego de la Rayuela y con ese arte mágico de la novela de Cortázar. Y a la vez estoy contando historias muy cotidianas”, dice el director. ‘El Cíclope…’ comienza con los actores interpretando el célebre Capítulo 7 de ‘Rayuela’ y en otro momento uno de los personajes incluye en su parlamento una de las frases de la novela: Solo nosotros sabemos estar distantemente juntos.

“La obra va del coste del amor si es llevado de una forma honesta”, agrega Vidal. Los personajes se encuentran frente a una decisión que sea cual sea va a cambiar su vida y la de la gente a su alrededor.

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