16 de March de 2015 18:35

Raúl Vallejo: 'Miguel Donoso Pareja, un maestro generoso de la escritura'

Entrevista a Raúl Vallejo, Embajador de Ecuador en Colombia e investigador de la literatura de Miguel Donoso Pareja. Foto: Archivo/ EL COMERCIO.

Entrevista a Raúl Vallejo, Embajador de Ecuador en Colombia e investigador de la literatura de Miguel Donoso Pareja. Foto: Archivo/ EL COMERCIO.

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Diego Ortiz

Raúl Vallejo mantiene una doble conexión con Miguel Donoso Pareja. La primera es la del maestro de las letras, al cual le debe sus primeras incursiones en la literatura. La segunda es la del literato, en la que él, un escritor que ahora dedica su tiempo a la diplomacia, ha desengranado a profundidad la propuesta del autor guayaquileño.

Conocer acerca de la muerte de su mentor y amigo no fue fácil. Sobre su fallecimiento se enteró mientras mantenía una reunión en la Embajada de Ecuador en Colombia, la cual corre a su cargo.

Del otro lado de la línea telefónica, él suena apenado. Las palabras que pronuncia parecen cargadas de la nostalgia que deja la partida de los grandes personajes de la historia. Habla lento, intentando comprender que en un lunes de marzo cesó la vida de un importante escritor de su país.


¿Cuál es el principal aporte que deja Miguel Donoso Pareja en la literatura ecuatoriana?

Miguel Donoso es un escritor de ruptura, y plantea en su literatura toda una actitud estética experimental. Ahí tenemos las novelas como ‘Henry Black’, ‘Día tras día’.

Más tarde, es un escritor que a partir de esta experimentalidad recupera mucho lo que es la disquisición acerca de lo que se llama la identidad del ser ecuatoriano, a través de una novela maravillosa que se llama ‘Nunca más el mar’.

Además es quien trabaja mucho el problema de la invención en la literatura como la realidad existente, muy a pesar de la realidad a la que hace referencia esa literatura. Y lo hace en un libro de cuentos que se llama ‘Todo lo que inventamos es cierto’, y también en la novela experimental ‘Hoy empiezo a acordarme’.

Tiene una novela de corte autobiográfico muy estremecedora que se llama ‘Leonor’ en la que asume una relación de invención frente a un hecho terrible que fue el suicidio de su hija.

Pero también tiene un aporte enorme en la cultura. Y es que Miguel fue el formador de casi la totalidad de la nueva armada de escritores ecuatorianos y mexicanos, entre los que se cuentan Juan Villoro y mi persona.

¿Cómo era su actitud como tallerista?

Miguel Donoso fue un maestro muy generoso con sus alumnos. Nunca intentó imponer su forma de escribir literatura sino desarrollar y potenciar al máximo las propuestas literarias de cada una de las personas.

Fue muy respetuoso de ese proceso creativo. Pero tampoco tuvo concesiones en señalar, con el afecto del maestro, los problemas que estaban en los textos literarios de los alumnos de sus talleres. En ese sentido, fue un gran maestro de la escritura desde su propia experiencia de escritor y de lector.

¿Cómo recuerda que era el proceso de revisar un texto con él?

La dinámica del taller era la del que el autor repartía sus textos a los integrantes del taller. Hacía una lectura en voz alta. Luego todos analizábamos los textos.

Miguel iba organizando las discusiones en torno al autor, señalando si las críticas tenían alguna lectura equivocada o si eran correctas. Luego el autor realizaba las correcciones y se las entregaba a Miguel para que él lo revisara en función de lo que se había dicho en el taller para tener un texto más limpio.

¿Cómo ha sido el proceso de investigar la literatura de Miguel Donoso Pareja?

Él ha sido un autor que tiene múltiples voces y que ha incurrido en muchos géneros. Es novelista, cuentista, poeta, ensayista, e incluso titiritero. De esta última experiencia puedo contar que él se dedicaba a hacer títeres ambulantes en Guayaquil, y hasta tiene un cuento que se llama ‘Títere’.

Él es un autor que siempre hacía bromas sobre su literatura, en el sentido que se refería de esta como escrita por un escritor sádico para lectores masoquistas. Con esto quería hablar de la dificultad experimental con la que entrañaba su propuesta literaria.

No era una literatura ligera o fácil, sino profundamente experimental, humana, y sin concesiones frente al lector, contrariamente a las modas de la literatura light. Esta provocaba al lector comprometido con la lectura.

¿Hacia dónde se debería mirar ahora la literatura del escritor guayaquileño?

Creo que algo importante para entender la obra de él es que el Fondo de Cultura Económica presentó los Cuentos Completos de Miguel Donoso Pareja. Esa obra es fundamental para entenderlo.

Es importante lo que significa la presencia de Miguel Donoso como un autor que rompe con la linealidad del realismo social de la primera mitad del siglo XX y plantea una literatura experimental, una literatura de la dificultad, que implica la construcción de un lector participativo en el proceso de cerrar el círculo del hecho literario como tal.

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