30 de mayo de 2014 19:55

rapel y puenting en la 
sierra centro

Saltar desde un puente de 120 m de altura es el reto en Pallatanga. Tras una caminata se llega a la cascada Tigrera, para practicar rapel. Foto: El Comercio

Saltar desde un puente de 120 m de altura es el reto en Pallatanga. Tras una caminata se llega a la cascada Tigrera, para practicar rapel. Foto: EL COMERCIO

Compartir
valorar articulo
Descrición
Indignado 0
Triste 0
Indiferente 0
Sorprendido 2
Contento 0
Cristina Márquez. Redactora
cmarquez@elcomercio.com


La piel se eriza al descender por una cascada con una cuerda y un arnés. Para hacerlo hay que dar pequeños brincos en la pared de roca mojada, mientras se disfruta del ligero golpe del agua en la espalda. 


El rapel se practica en las cascadas de la Tigrera, uno de los sitios ideales que tiene el cantón Pallatanga, para este deporte de aventura. Las dos caídas de agua tienen nueve metros de altura y se accede a través de senderos naturales. A lo largo del trayecto se observan aves exóticas y otros animales del cantón subtropical.
El rapel es uno de las deportes que se impulsa en este cantón de Chimborazo, en el límite con Guayas. También hay sitios para la escalada, el tubbing (recorrer el río en una boya) y las caminatas o senderismo.
Los custodios de la seguridad de los turistas más intrépidos son los bomberos, quienes ofrecen asistencia y equipos.
Diego Orozco, de 18 años, es uno de los visitantes más asiduos. Acude cada feriado en busca de una nueva aventura. Para él, lo más atractivo de Pallatanga es el clima templado, pues en promedio la temperatura alcanza 19 grados. No es tan frío hacia el norte, en la Serranía de Chimborazo, ni tan caliente en el sur, ya en la Costa.
El puente Cornelio Dávalos une a estas dos regiones. Fue construido en 1969 sobre el río Coco, ubicado entre dos riscos y una altura de 120 metros. Desde hace cuatro años el ‘Sal si puedes’, como lo llaman los habitantes, es usado para

practicar el salto Bunji, ascenso y descenso en cuerda. Pero la actividad más frecuente es el puenting. Este deporte consiste en lanzarse al vacío desde el borde del puente, atado con cables especiales de 12 metros.


N

ataly Zavala, de 21 años, es una de las intrépidas. Al pararse en la baranda del puente siente un cosquilleo en su estómago. “Grita, que sirve para liberar las tensiones”, le sugieren sus familiares para que se anime a saltar.

E

l bombero Édison Bone explica a los turistas cómo prepararse. Según él, no se permite participar a las personas que se ponen nerviosas en exceso, pues el miedo podría causarles un shock.

letras//18


La imaginación y la creatividad, la nueva tónica de la literatura infantil

ambiente//17


La decoración de las bodas ahora también está a favor del ambiente

vida urbana // 16


La pasión por el motociclismo motiva a varios clubes en la
 capital

Descrición
¿Te sirvió esta noticia?:
Si (0)
No (0)