16 de November de 2014 23:43

El sonido alternativo vibró dos días en Cuenca

El grupo argentino Babasónicos fue el más esperado del primer  día del QFCuenca. Foto: Wellington Valverde para El Comercio

El grupo argentino Babasónicos fue el más esperado del primer día del QFCuenca. Foto: Wellington Valverde para El Comercio

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Manuel Quizhpe

Durante dos días, los amantes de la música independiente llenaron la cancha del estadio cuencano Alejandro Serrano Aguilar, en el XII Festival Internacional de Música Independiente.

Las calles aledañas al escenario se cerraron para brindar mayor seguridad. En las puertas de ingreso también hubo un estricto control policial.

Patricia Bustamante llegó de Guayaquil para ver la presentación de Babasónicos, de Argentina y para fotografiarse con su vocalista Adrián Dárgelos. “Estoy enamorada de él, dígame qué hago para poder abrazarlo”. Ella llegó el sábado 15 de noviembre a las 14:00, pero a esa hora la cancha del estadio, que fue cubierta con lonas delgadas, ya estaba copada de asistentes.

Bustamente y sus tres amigos estuvo entre las cerca de 15 000 personas que explotaron de júbilo cuando escucharon hablar a Dárgelos. “Me gusta mucho recibir el delirio de ustedes” .

Babasónicos fue una de las bandas más ovacionadas de la primera noche por sus temas Putitas, Microdancing, La lanza, Mareo, Risa... Sin embargo, la agrupación cuencana Sobrepeso no se quedó atrás. El grupo tocó los temas Tiembla, El Ascensor, Vasija de Barro… Cerraron la presentación con Explotar, melodía que dedicaron a los 43 estudiantes desaparecidos en México.

El primer día del QFCuenca estuvo dedicado a los seguidores de géneros como el pop, salsa, ska, reggae, cumbia, punk y folklor latinoamericano. Ayer llegaron los metaleros y el rock.

Unos de los asistentes fue el azuayo Juan Salvador, quien vino desde Quito, su lugar de residencia. Salvador viajó con el propósito específico de mirar en acción a los grupos Basca de Cuenca y Biohazard de Estados Unidos, quienes debían presentarse la noche de ayer (16 de noviembre).

José Simanca, quien llegó desde Machala con su esposa Yuli Guamán y su hija Keyda (de un año), disfrutaron de las dos jornadas del festival. Ellos buscaron una pancarta para proteger del sol a su pequeña.

Por el sofocante calor, en ambos días, los miembros del Cuerpo de Bomberos refrescaron a los presentes lanzándoles agua con mangueras. En la noche, en cambio, se presentó un viento helado.
Según Rodrigo Padilla, uno de los organizadores del Quito Fest, la mudanza de Quito a Cuenca tiene como objetivo el multiplicar escenarios. “Pensamos quedarnos algún tiempo o establecernos en Cuenca, y luego buscar otras alternativas”. Descartó que el cambio de ciudad se deba a la falta de apoyo en la capital. Además, el espectáculo es gratuito.

Padilla aseguró que la organización supera los USD 250 000. “El escenario y el sonido están acordes con los mejores espectáculos del mundo”.

La proyección fue recibir a unas 40 000 personas en los dos días de festival. Sobre los 20 grupos participantes explicó que fueron invitados tras una minuciosa evaluación de la importancia que tienen en sus respectivos países.

Para Fernardo Reyes, vocalista del grupo chileno Keko Yoma, ser parte del QFCuenca es un orgullo porque se trata de un evento de “renombre en Latinoamerica”. Su banda es de rock y todo lo manejan bajo autogestión. “Este festival permite juntar diferentes culturas y nos abre las puertas para que nos conozcan en otros países”.

Otro de los agradecidos con el QFCuenca fue el guayaquileño Ricardo Pita, quien interpretó canciones del folklor latinoamericano. En su criterio, el cambio de ciudad del Festival es positivo porque aparte de dar la posibilidad a otros aficionados de la música, genera turismo. Él sugiere que alguna vez el Quito Fest se haga en las playas ecuatorianas.

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