1 de March de 2014 17:08

Lo que los padres no deben hacer frente a sus hijos

Compartir
valorar articulo
Descrición
Indignado 0
Triste 0
Indiferente 0
Sorprendido 0
Contento 0

La mayoría de los niños tiende a imitar a sus papás. Por ello, tenga cuidado con sus acciones, y procure ser un buen ejemplo.

Sin duda, los hijos van a hacer por lo menos el 90 por ciento de lo que vieron hacer a sus padres en algún momento de la vida. De ahí la importancia que tiene que los padres sean buenos modelos a seguir. Entonces ¿qué conductas no deberían ver los hijos?

Primero, están los padres que toman con frecuencia y lo hacen en casa con los hijos presentes; ellos dan un pésimo ejemplo. No hay nada que asuste más a los niños y niñas que ver a sus papás alterados por culpa del alcohol.

Las estadísticas muestran que por lo menos la mitad de los niños, entre los 10 y 14 años, han visto a sus padres ebrios. Esto también hace que aumente significativamente la probabilidad de que ellos, al crecer, tomen en exceso.

Algo que tampoco deben hacer jamás los padres es humillar o desautorizar a su pareja. El niño se siente dividido y casi obligado a tomar partido. Tampoco pelee de manera fuerte y agresiva con su pareja en frente de ellos. Muéstreles, eso sí, que ustedes a veces están en desacuerdo sobre ciertos temas y que esto nada tienen que ver con ellos. Discutir de temas varios frente a los hijos es normal y ellos deben asumirlo con naturalidad.

En cuanto a los hijos se refiere, hay que mostrarse unidos, así después haya reproches, pero en privado. No se trata de que los padres sean ‘seres perfectos’, sino personas que aunque tengan diferencias, buscan soluciones y no culpables; sin utilizar la violencia, gritos, ni siendo agresivos frente a los hijos.

Tengan cuidado, especialmente las madres, de hablar de dietas y de lo feas que se sientan, sobre todo frente a las niñas. Es mejor decir que van a empezar a comer mejor y a cuidarse para estar bien de salud. Si tienen una hija o hijo ‘gordito’, no lo critique; enséñele buenos hábitos alimenticios. Igualmente, no hable de comida en términos negativos, ni de la preocupación constante por sus cuerpos. Hoy las niñas están bombardeadas para que sean delgadas, y si en la casa se refuerza esta obsesión, se corre el riesgo de que caigan en un trastorno alimenticio.

  • Cariño sí, pasión no

Mostrar afecto entre los padres es bueno hasta un punto. Besos y abrazos son bienvenidos de vez en cuando, pero no lo son intensas escenas de pasión. A los hijos les complace saber que sus padres se quieren, pero les molesta las muestras de afecto exageradas entre ellos.

No chismosee ni diga mentiras como: “dile a la señora que llamó que ya salí” cuando se sabe que no es así. Además, si fuma trate de no hacerlo delante de sus hijos, pero tampoco lo niegue, pues terminará siendo un fumador y un mentiroso. Dígales que este es un vicio malo para la salud y que usted no está orgulloso de hacerlo.

Trate de no decir groserías ni blasfemar. El uso frecuente de malas palabras es inadecuado, y los niños las aprenden rápidamente.

Por favor, no mande mensajes de texto ni chatee cuando esté comiendo o departiendo con la familia. Deles exclusividad de tiempo. Hace mucho daño que los padres estén presentes físicamente, pero no emocionalmente. Además, es una falta de respeto con los hijos.

Finalmente, algo más que vetado es regañar a los hijos y dejarlos en ridículo frente a los amigos. Las vergüenzas públicas no las perdonan y los marcan negativamente.

Pero, eso sí, baile, cante aunque lo haga mal, juegue y sepa perder. Diviértase siempre con ellos. No se pide que sean padres perfectos, pero sí que cuiden su lenguaje y sus actitudes negativas extremas frente de sus hijos.

  • La ‘desnudez’ de los mayores

Nada más difícil de manejar para un adolescente que ver a sus padres desnudos, y todavía peor, que corran a taparse como quien cometió una falta grave. Si por accidente, su hijo de 11 o 12 años, en plena pubertad, entra al baño y usted está desnudo, cúbrase de forma normal y no se esconda.

Cuando el niño es pequeño, la desnudez no le molesta. Alrededor de los 5 o 6 años, los niños ya empiezan a sentirse incomodos bañándose con papá y mamá. A cada niño le surge una curiosidad constante por la anatomía de cada uno de sus padres. Hay que responder de forma natural a sus preguntas.

Descrición
¿Te sirvió esta noticia?:
Si (0)
No (0)