2 de febrero de 2017 00:00

Puerto Limón es una tierra de montuvios

Allí se construyó un monumento al manabita Ángel Mendoza, fundador de la parroquia.

Allí se construyó un monumento al manabita Ángel Mendoza, fundador de la parroquia. Foto: Juan Carlos Pérez para EL COMERCIO

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María Victoria Espinosa
Redactora
(F- Contenido Intercultural)

Puerto Limón aún conserva las tradiciones de sus ancestros manabitas. Esta parroquia rural de Santo Domingo de los Tsáchilas fue fundada hace más de 60 años por montuvios de Chone, Santa Ana, Olmedo, Flavio Alfaro, Montecristi y Portoviejo.

Asisglo de la Cruz llegó a la parroquia hace 60 años, cuando apenas tenía 10. Llegó desde la capital manabita con sus padres, en busca de trabajo. Esa época, Manabí enfrentaba una fuerte sequía y los campos no producían frutas ni arroz. Además el ganado empezó a morir.

Eso motivó a los montuvios a buscar nuevas oportunidades en la Sierra. Pero en el camino se encontraron con Santo Domingo. “Trabajábamos de jornaleros desde niños hasta que pudimos comprar unas tierritas y quedarnos por acá”.

Avilio Cedeño afirmó que una de las razones por las que no regresaron a Manabí fueron las tierras fértiles. El manabita llegó desde el cantón sureño Santa Ana, hace 64 años.

Recuerda que empezaron a cultivar palma real y a venderla en Santo Domingo. “Todo lo que la gente quería se conseguía en Santo Domingo. Por eso nos quedamos, porque vimos oportunidades de crecer”.

Además, el sector de Puerto Limón empezó a poblarse. Según la Junta Parroquial, de los 12 000 habitantes de la parroquia, 6 000 son descendientes de manabitas.

Una de ellas es Marisol Álava, quien nació en Puerto Limón pero su familia es de la provincia vecina. Y por sus raíces, ella busca rescatar la cultura montuvia en su restaurante. Ahí prepara la comida que se consume en las zonas rurales de Manabí, como el caldo de albóndigas o el pescado apanado con menestra de fréjol, arroz, ensalada y patacones.

En las mañanas prepara tigrillo (majado de plátano verde), bolones, patacones, entre otros platillos. “Los lugareños se han adaptado a nuestra comida y se puede decir que ya forma parte de la cultura de esta parroquia”, afirmó.

En el restaurante, los platos incluyen maní y salprieta, que no pueden faltar en estas recetas. “Nos sentimos como en nuestra tierra cuando probamos las delicias que se preparan en Puerto Limón”, aseguró María Cedeño. Ella es de Chone, pero vive en el centro de Santo Domingo desde hace 20 años y visita al menos una vez al mes Puerto Limón. “Venimos de paseo. Vamos al río Peripa y aprovechamos para comer como en Manabí”.

La repostería tradicional de los montuvios también se encuentra con facilidad en la parroquia Puerto Limón. José Moreira tiene una panadería. Ahí vende suspiros, bizcochos, huevos mollos, limones rellenos, galletas, panes con relleno de manjar, coco, piña, entre otros dulces típicos.

Él señala que hasta hace seis años se dedicaba al comercio de ganado. Pero que al fallecer su esposa decidió recordar las recetas que ella preparaba y dedicarse a esa labor. “Fue muy duro perderla. Por eso quise retomar su oficio y así recordarla cada día”.

Los clientes fijos de Moreira llegan cada domingo desde las fincas y del centro de Santo Domingo. Compran dulces en paquetes de hasta 20 unidades. “Como Puerto Limón es lejos, se llevan para toda la semana”.

Para la manabita Rosa Moreira, la comida ha hecho que las tradiciones no se pierdan. Por ejemplo, el queso en la parroquia se hace como en Chone, sin pasteurizar la leche. “Si cambiamos las recetas o los productos, se pierde el toque”.

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