9 de junio de 2014 17:54

PSY vs. Delfín: más cerca de lo que parece

El surcoreano PSY y el ecuatoriano Delfín Quishpe tienen características en común. Foto: EL COMERCIO

El surcoreano PSY y el ecuatoriano Delfín Quishpe tienen características en común. Foto: EL COMERCIO

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Redacción Espectáculos

Las diferencias en cuanto a la calidad de la producción son abismales; ciertamente los presupuestos difieren de los miles (sino son cientos) a los millones. Y si en algo empatan, sería en sus éxitos respectivos y relativos en la Web, así como en la construcción mediática de un personaje que se asienta en el ridículo, o en la estética del ridículo –si existe tal categoría-, que tiempo después configura un fenómeno de la cultura popular.

PSY y Delfín Quishpe estrenaron sus más recientes videos con la diferencia de dos días: Hangover y Vamos al mundial, respectivamente.

El del surcoreano supera las 12 300 000 vistas y el del ecuatoriano las 162 000. Y a pesar de la exponencial diferencia, Hangover y Vamos al mundial podrían estar más cerca de lo que las distancias geográficas y presupuestarias pudieran aparentar… incluso más cerca si la suspicacia y el humor abren una perspectiva sobre ellos.

Lo más evidente es la presencia del invitado (featuring o ft.), un rapero. Para Psy está Snoop Dogg; para Delfín, Cachito 593. La presencia en cámaras se da de forma alternada, entre el anfitrión y el huésped, cada uno desde su estilo personal y con el histrionismo que los caracteriza.

También está el vestuario identificativo de cada artista. Mientras Delfín sigue utilizando el sombrero vaquero, las chamarras y los pantalones de cuero, en una onda bastante kitsch –entre lo vernáculo y lo aculturado- , rematando su indumentaria con botas; PSY hace del traje y la corbata, el signo de su ‘elegancia’.

Ambos bailan con el son y el ton que les da la pista base de cada tema. El paso del caballo fue distintivo del surcoreano, tanto como las manos bajas y la marcha lo ha sido del ecuatoriano.

Ahora en sus nuevas aventuras audiovisuales explotan también cualquier movimiento que sale de sus cuerpos. Delfín desde lo monótono, discordante y la edición precipitada del video. PSY con la presencia de mujeres en las coreografías grupales y sus pasos más acordes a la parodia. La gestualidad de cada uno es protagónica en ciertos pasajes de los videos mientras se exhiben de frente a la cámara.

Si el personaje de PSY asume la actitud de su acompañante, Snoop Dogg, en cuanto a esa figura de ‘pimp’ , el ecuatoriano se mantiene tan fiel a su semblante como lo es a su eterno grito de “¡Noooooo… puede ser…!”

Los escenarios de las producciones sí dan pie a marcar diferencias. En Vamos al mundial, Delfín y su acólito flotan indistintamente sobre imágenes de archivo con goles e hinchas… la euforia mundialista en el mismo formato que hizo popular Las torres gemelas.

Hangover tiene distintas locaciones que sirven para el divertimento de PSY y Snoop Dogg, además de que la animación acompaña las escenas de acción real, en el mismo tono de caricatura que emana el videoclip.

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