23 de octubre de 2017 00:00

Los atractivos de Pastaza se promocionan en otras regiones

El mirador de Indichuris, a 31 km de Puyo, es uno de los atractivos. Foto: cortesía.

El mirador de Indichuris, a 31 km de Puyo, es uno de los atractivos. Foto: cortesía.

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Alexander García
Redactor
(F-Contenido Intercultural)

El mirador Indichuris, a 31 kilómetros del centro de Puyo, ofrece una vista panorámica de la selva, con playones y ríos que se mezclan con el verdor de la naturaleza.

El balcón de Pomona es uno de los atractivos de Pastaza, que promociona 62 destinos turístico en otras regiones. También hay cascadas y balnearios naturales y se organizan caminatas de observación de fauna y aves.

La provincia promueve cinco rutas turísticas para quienes gustan de la aventura, la geobotánica, la observación de aves, gastronomía o lo ancestral. En busca de turistas nacionales, la Prefectura de Pastaza desplegó este mes en Guayaquil un plan de promoción, que hasta diciembre espera cubrir también a ciudades como Quito y Cuenca.

“Pastaza es aventura, selva y tradiciones. Tenemos toda nuestra oferta articulada en rutas turísticas donde ponderamos nuestra riqueza ancestral, el paisaje, plantas y flores, pero también la gastronomía y los deportes”, indicó Antonio Cubes, prefecto de Pastaza.

La provincia ofrece en los alrededores de Puyo, cantón Pastaza, actividades deportivas como paseos en bicicleta, y deportes extremos como barranquismo (canyoning) o descensos en bote por los ríos (rafting y kayak).

También hay traslados en avión o en canoa a motor para visitar el Parque Nacional Yasuní, donde se hace senderismo en la selva, paseos en canoa tradicional y se visitan comunidades indígenas.

“En la ruta de pluma, por ejemplo, hay horarios determinados para ver a las aves que se acercan a ciertos lugares para alimentarse”, contó Cubes. Unas 200 especies de aves se pueden apreciar en cuatro sitios de interés turístico como el río Puyo, Parque Etnobotánico Omaere, el Parque Real de Aves Exóticas y Jardín Botánico El Orquideario.

De las diez etnias que habitan la Amazonía, siete viven en comunidades de Pastaza. Por ello, la ruta ancestral propone ceremonias, baños de purificación o limpiezas con humo del tabaco natural de la selva. También, un viaje de purificación con toma del té de ayahuasca. Eso incluye el diálogo con el chamán y la interpretación de los sueños y las visiones que produce la bebida elaborada con lianas y plantas de la selva.

“Hemos heredado estos conocimientos de nuestros mayores, utilizamos la ayahuasca como una medicina ancestral que cura el cuerpo y las enfermedades espirituales”, indica Marco Cariajano, chamán del pueblo andwa, quien destaca la ingesta como un viaje que abre el camino a la sanación. “La mente humana es capaz de hacer cosas increíbles, solo que vivimos desconectados con las plantas y de la naturaleza, ellas son sabias”.

La población indígena oferta gastronomía tradicional y productos como la chicha (bebida elaborada a base de la yuca asada o plátano); el maito, un envuelto de tilapia o pollo en hojas de bijao, caldo de carachama, hormigas ucuis o el uchu mánka, un cocido de carnes de la selva y en olla de barro con ají autóctono.

En el propio Puyo hay restaurantes y huecas que ofrecen comida típica, pero también platos que son producto del mestizaje como el ceBiche volquetero, que combina atún, cebolla, tomate, chifles, chochos y maíz tostado, con un chorreado de cerveza, jugo de limón y ají especial.

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