18 de octubre de 2017 00:00

El prioste financia la fiesta del Inga Palla

Las tropas españolas se alistan para emprender la batalla en el sector el Relleno del cantón Tisaleo. Fotos: Glenda Giacometti / EL COMERCIO

Las tropas españolas se alistan para emprender la batalla en el sector el Relleno del cantón Tisaleo. Fotos: Glenda Giacometti / EL COMERCIO

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Modesto Moreta
Coordinador 
(F-Contenido Intercultural)

Desde temprano en la casa de Jorge Lluglla hay un movimiento inusual. Decenas de jinetes vestidos con atuendos representando a las antiguas tropas españolas del siglo XVI entran y salen de la vivienda.

Otros lo hacen a pie y armados con espadas de utilería y portando banderas. Lluglla es uno de los ocho priostes que financiaron la Fiesta autóctona del Inga Palla en el cantón Tisaleo, en Tungurahua. El festejo intercultural consiste en la escenificación de la batalla entre las tropas españolas contra los indígenas liderados por el Cacique Tisaleo.

El investigador Víctor Hugo Navas cuenta que históricamente la guerra se libró en 1534, cuando el Cacique Tisaleo al mando de 12 000 guerreros trató de evitar el avance de 200 españoles apoyados por 11 000 cañaris en su camino hacia el Reino de Quito.

Explica que el objetivo de los españoles era apoderarse de los tesoros incas. Para recordar ese hecho cada año se realiza este festejo en el sector El Relleno, ubicado a 10 minutos al norte de Tisaleo. También, en homenaje a la Virgen Santa Lucía, patrona de ese cantón.

Alexis Lllugcha (centro) es el prioste principal de la celebración en las fiestas de la Inga Palla de Tisaleo, durante la presentación del ejército.

Alexis Lllugcha (centro) es el prioste principal de la celebración en las fiestas de la Inga Palla de Tisaleo, durante la presentación del ejército.

Antes de la batalla, las tropas de los dos bandos, invasores y guerreros indígenas se alistan en sus casas. En la de Lluglla la fiesta está encendida con el bombo, el redoblante y una flauta.
Suenan melodías autóctonas y Sanjuanitos. Hombres, mujeres y niños representan a las princesas, ingas, militares, pajes, ángeles, guardaespaldas y demás principales personajes de la fiesta bailan.

Este año, Lluglla con ayuda de los familiares y amigos logró financiar los gastos que implican alimentar a más de 300 personas de su tropa. Cuenta que para la alimentación despostó 3 toros, 300 cuyes, 250 gallinas, 10 cerdos y preparó más de 20 barriles con de chica elaborada con maíz. “Es en agradecimiento a la Virgen Santa Lucía por los favores y milagros recibidos. Además, tratamos de mantener viva la fiesta que es patrimonio”.

A dos kilómetros de ahí está la casa de Alexis Llugcha, otro de los capitanes del festejo. Con su familia financiaron la fiesta de este año. La decisión la adoptaron hace cinco años. En el patio central de su vivienda, localizada en la vía a Tisaleo, las tropas dirigidas por Miguel Capúz se alistan.

Como que si se tratase de una batalla verdadera organiza a más de 350 personas que son parte de su comparsa. “Es una fiesta importante que estamos recuperando cada año”.

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