16 de septiembre de 2017 00:00

La práctica del crossfit no tiene límites

Los entrenadores de Crossfit Naru asisten a personas con discapacidad. Foto: Galo Paguay / EL COMERCIO

Los entrenadores de Crossfit Naru asisten a personas con discapacidad. Foto: Galo Paguay / EL COMERCIO

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Paola Gavilanes
Redactora (I)
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El ejercicio libera mente y espíritu. Y es por eso que, mientras tenga vida, Bernardo Vásquez practicará cualquier modalidad deportiva que se ajuste a su actual condición física.

Tras caerse perdió la movilidad del tronco inferior. Ahora usa una silla de ruedas.

Tiene 30 años y hasta hace dos corría en la montaña, montaba bicicleta, escalaba. Hoy practica CrossFit en Naru.

Se unió al equipo del entrenador Jorge Luis Cárdenas hace 11 meses motivado por Álex Almeida, de 33 años, y por su proyecto CrossFit Ability.

Almeida lidera la Fundación Acción Colectiva tras sufrir un accidente de tránsito y perder la movilidad de sus dos piernas. “Quería que más gente con discapacidad se sume a la práctica del deporte”, contó.

El proyecto sumó cinco interesados, pero después de 11 meses solo Vásquez y Almeida continúan con las prácticas en ese box, ubicado en el norte de Quito. Se entrenan tres veces a la semana: entre 60 y 90 minutos diarios.

Cárdenas recuerda que al inicio los deportistas estaban escépticos. Tras los primeros entrenamientos, ellos ganaron confianza y ahora integran el grupo de los más constantes y disciplinados del equipo.

Se entrenan con alrededor de ocho personas más, que se nutren con la energía que irradian esos dos deportistas. “Son como una familia. Aquí la gente no tiene trabas culturales ni sociales”, apunta Vásquez.

En Naru tampoco hay trabas arquitectónicas: entran y salen sin ningún problema.

Almeida visita el centro de acondicionamientos a las 06:00, mientras que Vásquez lo hace al término del día.

Sus rutinas de ejercicios están enfocadas en fortalecer los músculos del tronco superior: brazos, espalda, pecho. Cada cierto tiempo también desarrollan ejercicios para activar los músculos del abdomen.

Esa, precisamente, es la ventaja del crossfit: los ejercicios se adaptan a las necesidades de cada participante: niños, jóvenes, personas de la tercera edad, mujeres embarazadas. Cárdenas asegura que en un ambiente adecuado también podrían entrenarse personas con discapacidad visual.

Las rutinas son supervisadas por un instructor certificado que está pendiente de la ejecución de cada movimiento. Esa entrega se suma a la lista de razones por las que Vásquez continúa asistiendo a las prácticas. Otra es porque el crossfit potencia su rendimiento sobre su kayak. Se entrena en el lago San Pablo. Otras veces, en cambio, se escapa al mar.

Después de un entrenamiento constante, este deportista se siente con más fuerza y resistencia. Aquello se evidenció en una corta demostración, la semana pasada.

Almeida y Vásquez activaron los músculos de sus brazos levantando pesas. Hicieron remo para fortalecer su espalda y dominadas para tonificar el pecho. Vásquez, incluso, se colgó de dos aros.

“Los límites te los pones tú”, dijo, al tiempo que afirmó que parte de esa mentalidad luchadora la moldeó cuando corría en las montañas.

Guía
Es vital para evitar lesiones y para cumplir con la técnica adecuada en cada ejercicio.

Práctica
Los expertos sugieren entrenarse tres veces a la semana para evitar sobreentrenamiento.

Inicio
Las prácticas se inician con el peso del propio cuerpo. Después se añaden libras.

Rutinas

Los ejercicios se acoplan a las necesidades de cada persona. Cambian a diario.

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