4 de junio de 2017 00:00

Portoviejo, seis familias preservan el bosque de Majagua

Fotos Juan Carlos Pérez para EL COMERCIO Domingo Palacios es uno de los cuidadores del remanente Managua.

Domingo Palacios es uno de los cuidadores del remanente Managua. Foto: Juan Carlos Pérez para EL COMERCIO

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María Victoria Espinosa

Seis familias del recinto Los Laureles, en el cantón Portoviejo (Manabí), son las encargadas de cuidar del bosque Majagua, ubicado en una montaña.

Ese remanente tiene 200 hectáreas que empiezan en el cantón Junín y terminan en la capital manabita.

Domingo Palacios vive a las faldas del Majagua. Él recuerda que unas 50 hectáreas eran plantaciones de café arábigo, pero el fenómeno de El Niño, en 1998, acabó con los sembríos. “Las lluvias provocaron que los esteros se desbordaran y arrasaron con todo”.

Hasta 1999 vivieron en la zona unas 30 familias, pero el invierno hizo que migraran a otras provincias debido a que después de El Niño, fue difícil preparar el suelo para volver a sembrar el café.

Solo seis familias se quedaron. Ellas decidieron cultivar únicamente seis hectáreas y reforestar el bosque. Además, estas construyeron un sistema de captación de agua del estero Majagua.

Este sistema abastece a la comunidad Los Laureles, que es la más cercana al bosque. En invierno, especialmente, el estero abastece a unas 100 familias de la zona rural de Portoviejo.

Al ingresar a Majagua se encuentran pastizales, árboles frutales y varios cultivos de café. A unos 500 metros de la orilla se pueden observar árboles como el laurel.

Según Palacios, debido a ese árbol, el poblado obtuvo su nombre. “Nuestros antepasados dicen que incluso donde hoy hay casas antes había laureles. Ese árbol nos sirvió para la construcción”.
A los 30 metros de altura ya se puede encontrar otro tipo de vegetación endémica como la palma real, guayacán, chilca, Fernán Sánchez, moral fino, moral bobo, tillo, entre otras especies.

Según la Junta Parroquial de Pueblo Nuevo, los técnicos ambientales han determinado que el bosque es transicional debido a que se adapta a las condiciones climáticas. En verano el terreno es seco por las sequías que se presentan cada año en Manabí. En invierno, en cambio, aparecen al menos dos ojos de agua por cada hectárea.

En Majagua hay alrededor de 75 árboles por hectárea, que miden entre 15 y 25 metros de altura. Además, 25 especies de plantas de las familias cactácea y bromeliácea.

También se puede encontrar diversidad de fauna como el mono negro aullador, gato de monte, tigrillo, mono mico, guatuso, entre otros.

En el verano se encuentra una variedad de las culebras x (Bothrops atrox) y matacaballo (Lachesis muta). En esa época, los montuvios de la zona prefieren caminar por el bosque con botas y ropa gruesa para evitar mordeduras.

En una de las viviendas más cercanas al bosque habita una matacaballo desde el verano pasado. “Vive en la parte trasera. Nunca nos ha hecho daño”, señala Juan Palacios.

Él afirma que las culebras han sido un limitante para promocionar la montaña turísticamente. El morador Roberto Palacios afirma que no han logrado construir senderos porque el bosque se inunda en invierno y en verano las culebras proliferan en la zona espesa del lugar.

Sin embargo, han logrado trazar una ruta que conecta a las montañas de Junín con el bosque Majagua. El trayecto dura alrededor de dos horas. Se debe pasar por un riachuelo y dependiendo del clima caminar por el lodo.

En el camino se pueden observar mariposas azules, anaranjadas y blancas de la especie Danaus plexippus. Al llegar a Junín, los visitantes podrán descansar en la cima de la montaña. En ese lugar se construyó una casa de madera, en la que los montuvios de la zona realizan los bautizos y matrimonios.

Según la Junta Parroquial de Pueblo Nuevo, se ha preferido evitar las visitas al bosque para conservar el sitio. Se estima que al menos unas 100 hectáreas son bosque primario, mientras que el resto se ha recuperado. “El turismo puede traer consecuencias como la contaminación del agua, que la población utiliza para el consumo”, señala Clara Zambrano, vocal de la Junta Parroquial.

Diversidad de fauna

En verano, el animal que más prolifera en Majagua es la culebra matacaballo (Lachesis muta). En invierno, en cambio, el bosque es la casa de insectos como las hormigas y mamíferos como los monos.

Especies de flora

En el bosque Majagua se encuentran especies como las bromelias. También se encuentra una espesa vegetación de árboles maderables como el guayacán de hasta 25 metros de altura.

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