15 de marzo de 2016 00:00

El poncho es un símbolo para cuatro pueblos

José Sisa es el encargado de confeccionar las prendas de los pueblos Chibuleo, Quisapincha y Tomabela. Foto: Glenda Giacometti / EL COMERCIO

José Sisa es el encargado de confeccionar las prendas de los pueblos Chibuleo, Quisapincha y Tomabela. Foto: Glenda Giacometti / EL COMERCIO

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Fabián Maisanche. Redactor
fmaisanche@elcomercio.com
(F - Contenido Intercultural)

El color del poncho identifica a los indígenas de cada uno de los cuatro pueblos de Tungurahua. La prenda representa un valor significativo en lo religioso, cultural, social y político. La vestimenta puede ser elaborada con la lana de borrego e hilo.

José Sisa y su familia confeccionan las prendas de los pueblos Chibuleo, Quisapincha y Tomabela. Los elabora en cuatro telares manuales dentro de un pequeño taller en la comunidad Chibuleo San Francisco, ubicada a 30 minutos de Ambato.

Sisa indica que el rojo es el color predominante en las prendas de los tres pueblos, asentados en el suroccidente y occidente de Ambato; mientras que los salasakas usan uno de color negro. El empresario, de 50 años, cuenta que el color rojo significa la sangre que derramaron sus antepasados durante la Conquista.

“Nuestros abuelos contaban de la resistencia y bravura que tenían nuestros compañeros indígenas que lucharon contra los incas y los españoles. Esa sangre se lleva en los ponchos y un indígena tiene que llevar con orgullo el poncho en cada una de las luchas sociales”.

Estos ponchos se usan en la comunidad Quisapincha. Foto: Glenda Giacometti/ EL COMERCIO

Estos ponchos se usan en la comunidad Quisapincha. Foto: Glenda Giacometti/ EL COMERCIO

Pero el color rojo no es el único identificativo que tienen las prendas de los tres pueblos. En Chibuleo, los indígenas visten el poncho rojo con rayas de colores azul, blanco, amarillo y verde. Alberto Huapisaka, profesor de la Unidad Educativa Chibuleo, indica que las rayas de colores significan la cebada o el sol, la tierra, el agua y la amistad entre los pueblos.

El docente añade que los símbolos matemáticos, como los rombos, triángulos y la chakana, también están presentes en la vestimenta. “La prenda tiene diferentes combinaciones de colores que representan la alegría y la fraternidad que existe entre las comunidades. También se utiliza un poncho de color blanco con negro y es utilizado por los ancianos del pueblo”.

El poncho del pueblo Quisapincha no tiene ninguna franja de colores. Es sencillo. Tiene cuello y flecos en los extremos de la vestimenta. El pueblo de Quisapincha tiene 22 comunidades asentadas en el occidente de Ambato.

“El color rojo es el predominante y solo se diferencia por un cuello que tiene la prenda de vestir. Los ancianos indican que se asemeja a la sangre del toro que vive en los páramos. A la persona que bebe la sangre del semoviente le da fuerza y le hace fuerte”, añade Huapisaka.

Mientras, el pueblo Tomabela tiene dos prendas de vestir: una de color azul marino y la otra de rojo. El significado del color azul es el de la tierra en agradecimiento a la Pacha Mama o Madre Tierra.

Los pobladores de Tomabela se asientan en los sectores de Santa Rosa, Juan Benigno Vela y Pilahuín. Los vecinos se dedican a la cosecha de papas, maíz, zanahorias, ocas, cebolla blanca, entre otros productos.

El docente Benedicto Palomo cuenta que los indígenas de su pueblo utilizan las dos vestimentas. La de color azul marino se usa en las labores agrícolas o ganaderas, mientras que la roja, en la ciudad.

Palomo indica que algunos pobladores visten las prendas de Chibuleo por moda o por la exigencia de sus jefes en el trabajo. Algunos jóvenes se desempeñan como ejecutivos en las cooperativas de ahorro y crédito indígenas que funcionan en la provincia.

“Lo importante es que los jóvenes están usando la prenda ya sea en el campo o la ciudad. Este auge de valorizar nuestra vestimenta es bien vista por los ancianos y esperamos que no se pierda”, recalca Palomo.

Antonio Pilla confecciona el poncho de color negro en la comunidad Salasaka, asentada en el cantón Pelileo. Pilla tiene sus manos arrugadas e indica que confeccionar un poncho es todo un ritual. Él lo llevará puesto en los próximos días de la Semana Santa.

Pilla, de 59 años, explica que en las ocho fiestas del año Salasaka, como Finados, Inti Raymi, Paukar Raymi, El Caporal, Los Capitanes y otras, los priostes se engalanan al vestir trajes nuevos, especialmente el poncho blanco y el negro, que son los tradicionales y que dan importancia a la persona en la celebración. Otra opción para adquirir el poncho de Salasaka es en las tiendas de ropa de Ambato.

Intercultural

Los indígenas de Chibuleo, Salasaka, Quisapincha y Tomabela utilizan la prenda en Tungurahua

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