25 de mayo de 2015 22:46

Los jóvenes cuencanos forjan una nueva generación poética

Compartir
valorar articulo
Descrición
Indignado 0
Triste 0
Indiferente 1
Sorprendido 0
Contento 7
Jackeline Beltrán
Redactora (I)

Luz tenue y silencio total. En la pequeña sala hay expectativa por escuchar al poeta Efraín Jara Idrovo recitar por lo menos uno de sus sonetos. Lo rodean tres jóvenes escritores, Daniel Barzallo, Issabel Aguilar y Gabriela Espinoza. Más de 60 años de diferencia los separan. El poeta invitado tiene 89 años y ellos no superan los 30.

El viernes 22 de mayo de 2015, el teatro de bolsillo Sono, ubicado en Cuenca, en el sur del Ecuador, reunió a las dos generaciones más distantes, por edad, que tiene la capital azuaya en el mundo de las letras.

Jara ya no lee sus poemas. Sólo improvisa unos sonetos y habla del amor, de la vida. Tampoco los escribe, pero sí los graba o los dicta. Son las secuelas de un derrame cerebral, producto de un accidente de tránsito que sufrió en el 2005.

Este recital llevó a Jara a reflexionar sobre el legado de la ciudad “cuna de poetas”, que a su criterio “en la actualidad no tiene uno que sea representativo”. Dice que de su generación quedan las letras de Jacinto Cordero, Hugo Salazar Tamariz, César Dávila Andrade y Alfonso Moreno Mora. Cree que el problema parte de que la gente no lee. “¿Cómo van a proponer una nueva literatura si no leen?”.

El presidente de la Casa de la Cultura del Azuay, Carlos Vásconez, por el contrario, cree que los cuencanos sí leen, pero acepta que son pocas las obras de gran calidad que llegan a la capital azuaya, que pueden servir de influencia a los autores locales.

Vásconez destaca que Cuenca tiene narradores consolidados, aún vigentes, como Eliécer Cárdenas y Jorge Dávila Vázquez. Ellos son parte de una generación que universalizó la literatura ecuatoriana.

En la generación que le sigue hay más poetas que narradores, según Vásconez, quien también es escritor. En ese grupo se encuentran autores como Cristóbal Zapata, Galo Torres, Sebastián Lazo, María de los Ángeles Martínez, Pedro López, Luis Felipe Aguilar y María Augusta Correa.

Luego de ellos viene la generación más joven, la que está en proceso de formación. Allí destaca Guillermo Gómezjurado, quien ganó el concurso universitario Efraín Jara Idrovo, edición 20144, en relato. Él estudia Lengua y Literatura y es una de las grandes promesas de la capital azuaya, asegura el presidente de la Casa de la Cultura.

Pero la poesía sigue siendo el género preferido de los cuencanos. Una de las escritoras emergentes que destaca es Isabel Ochoa, de 28 años, ella publicó su primer poemario en el 2012. Efraín Jara es crítico con sus coterráneos, pero tiene fe en los jóvenes y ve en ellos un material maleable del cual puede salir algo valioso, “solo si leen y cultivan la lengua”.

La nueva corriente de poetas cuencanos tiende al verso libre y a los temas universales. “No nos consideramos la nueva poesía de Cuenca, nos gusta escribir, nos capacitamos y tenemos propuestas propias”, dice Gabriela Espinoza, de Ninacuro Cartonera.

Ninacuro es una editorial independiente que publica sus poemas en libros elaborados a mano, con pastas de cartón. Ya tiene tres publicaciones. Los jóvenes optan por iniciativas como esta o publicaciones en revistas y ahora es común en Internet.

Descrición
¿Te sirvió esta noticia?:
Si (1)
No (0)