5 de septiembre de 2015 00:00

Las playas se disfrutan desde las alturas

La Ruta Spondylus ofrece parapente, parasailing y miradores turísticos, para apreciar la costa desde otra perspectiva. Foto: Enrique Pesantes/ EL COMERCIO

La Ruta Spondylus ofrece parapente, parasailing y miradores turísticos, para apreciar la costa desde otra perspectiva. Foto: Enrique Pesantes/ EL COMERCIO

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Ronald Ladines
Redactor (I)

Observar la inmensidad del océano, desde una altura superior a los 100 metros, es una experiencia mágica. Así lo define Jorge Mora, quien oferta paseos en parapente desde el cerro de Playa Bruja, en el sector de Libertador Bolívar, Santa Elena.

Esta localidad se encuentra a dos horas de Guayaquil y la mayoría de sus habitantes se dedica a la venta de artesanías. En el pueblo hay cerca de 10 hosterías comunitarias.

La intención de Mora es darle mayor movimiento turístico a esta localidad. El despegue es lo que más inquieta a los visitantes; correr a la orilla del cerro para poder ganar altura es el momento cumbre en cuanto a la generación de adrenalina, según lo contó el especialista.

Una vez en el cielo, los turistas pueden apreciar desde la lobería de Salinas, hasta la punta de Montañita. Los paseos duran aproximadamente 15 minutos, a un costo de USD 30 por persona.

Los vuelos se realizan en parapentes estilo tándem (dos personas), el turista viaja acompañado de uno de los instructores. Ocho profesionales están disponibles desde las 10:30, hasta las 17:00.

Los turistas suelen volar acompañados por el instructor. Foto: Enrique Pesantes/ EL COMERCIO

Los turistas suelen volar acompañados por el instructor. Foto: Enrique Pesantes/ EL COMERCIO

Para subir al cerro, se debe tomar un desvío que está aproximadamente a un kilómetro del ingreso al pueblo.
Continuando 25 kilómetros por la Ruta Spondylus, se encuentra la comuna Montañita. Esta localidad está identificada con el surf, pero también ofrece otras actividades a los turistas.

La más reciente de esas propuestas es el parasailing, que llegó a la localidad hace cuatro años. Al igual que el parapente, esta actividad permite disfrutar de una vista aérea del océano Pacífico.
A los aventureros se les coloca un chaleco salvavidas y son asegurados a un paracaídas especial, que luego es atado a una lancha. La fuerza del viento y la velocidad de la embarcación permiten que el usuario se eleve a una altura aproximada de 40 metros.

Marcos Ortiz es el precursor de esta actividad en la comuna. El vuelo dura aproximadamente 10 minutos y tiene un costo de USD 20.

Las personas que quieran observar las playas desde las alturas, pero le temen a la adrenalina del parapente y parasailing, tienen como alternativa el mirador de Olón. Esta comuna que se ubica a cinco minutos de Montañita, tiene al santuario Blanca Estrella de Mar, como su principal atractivo.

Su estructura simula la forma de un barco anclado al borde de un desfiladero natural, desde donde se puede observa la playa, a una altura de 60 metros.  A pocos metros del santuario se encuentra la Cruz de Olón, donde también se puede apreciar la playa. Este mirador es aprovechado por los turistas, que se toman fotos y videos.

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