11 de enero de 2017 00:00

Los planteles educativos deben regular límite de tareas hasta enero 

En la Unidad Juan Bautista Palacios La Salle, de Ambato, se llegó a unos acuerdos para limitar envío de deberes, como desarrollo de proyectos. Foto: Glenda Giacometti/EL COMERCIO

En la Unidad Juan Bautista Palacios La Salle, de Ambato, se llegó a unos acuerdos para limitar envío de deberes, como desarrollo de proyectos. Foto: Glenda Giacometti/EL COMERCIO

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Redacciones Sociedad,
Sierra Centro y Cuenca (I)

En algunos planteles de la Sierra, los profesores les indicaron a sus estudiantes que se incrementará el trabajo en el aula. Y que se enviarán tareas a casa en materias como matemática, lenguaje e inglés.

Hasta enero de este 2017, los establecimientos educativos tenían plazo para hacer ajustes en su planificación. Y, así cumplir con el Acuerdo Ministerial 94-A, del 3 de octubre del 2016, que regula el envío de tareas escolares en la casa.

La disposición del Ministerio de Educación indica que el tiempo para hacer deberes en el hogar será de entre 40 minutos a dos horas máximo, para chicos desde segundo de básica a tercero de bachillerato. También, que se debe respetar su tiempo de ocio, evitar el envío de deberes los fines de semana y los feriados.

En estos días, a Santiago S. y a sus compañeros de cuarto de básica, la profesora les comentó que de ahora en adelante les asignará deberes, que tendrán que entregar luego de dos días.

“La profesora ya no les manda tantos deberes como antes porque ahora hacen la mayoría en clase”, relató Rocío Albán, madre de este estudiante de la Unidad Fiscomisional Juan Bautista Palacios La Salle, ubicada en Ambato.

En esta institución también se tiende a sustituir la realización de deberes en casa con proyectos escolares.  Maritza Ponce, su directora, contó que con los maestros se llegó a un acuerdo: en materias elementales se enviará tareas de refuerzo y en las otras, pequeños deberes de investigación.

En otros planteles grandes de esta ciudad, como el Ambato, Bolívar, Liceo Cevallos, Eloy Alfaro y Guayaquil, también hay ajustes en el número de deberes, según consultas realizadas por este Diario.

En varios establecimientos de Cuenca se ha socializado la normativa que regula la política interna de las tareas escolares. Sin embargo, existe poco conocimiento de los padres de familia de todos los niveles de educación, básica y bachillerato general unificado.

Según Carlos Tigre, presidente del Comité de Padres de Familia de la Escuela Julio Matovelle (pública), poco se conoce con relación al tema. Esto porque se han enfocado en asuntos como el servicio de transporte y la prohibición del ingreso al plantel de los padres en horas de clases. Pero empezarán a poner atención al tiempo de dedicación a las tareas.

Jorge Riera, director de la Unidad Educativa Pública Tres de Noviembre, reitera que con la normativa no desaparecen las tareas, sino que se regulan. Se reducen, anota, siempre que el estudiante tenga actividades extraescolares como natación, fútbol, pintura, cursos de inglés, danza...

Riera está de acuerdo con el espíritu de la disposición del Ministerio sobre respetar el descanso de los alumnos durante los fines de semana o feriados. Pero pide no confundirse porque el acuerdo no elimina las tareas diarias, simplemente se regula según las edades y a los niveles en los que se encuentran los estudiantes.

El Acuerdo 94- A, de octubre del 2016, establece quienes deben elaborar la política interna de cada escuela en torno a deberes en casa. Son los miembros de la junta académica y el gobierno escolar, que deben dar su consentimiento en caso de que el desarrollo de tareas exceda los límites.

En el área de Fundamentos Educativos se aclaró que para fijar una política sobre tareas hay que tomar en cuenta el contexto y la realidad de cada institución. Además, revisar el componente de metodología de la planificación curricular. Esto porque los deberes deben tener un propósito claro.

Esa normativa le suena bien a Maribel Mejía, madre de familia de una alumna de noveno año, de un plantel público, ubicado en Carapungo, norte de Quito. Sin embargo, asegura que no se cumple.

A veces, su hija, de 12 años, llora en las noches, porque no ha terminado las tareas cuando ella llega del trabajo. La madre cuenta que la maestra del área de sociales solo escucha las exposiciones y les pide llenar páginas en casa; la de matemática,ejercicios, que toda la familia no logra resolver.

“Yo hago mate y mi esposo naturales, hemos vuelto al colegio. Mi hija los realiza de 15:00 a 21:00”, dice la señora. Voceros de la Cartera recomendaron acudir al plantel y en caso de que la situación no se resuelva al distrito.

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