6 de mayo de 2017 00:00

Plan Retorno aún tiene escollos en transporte y ayuda económica

23 636 migrantes hicieron trámites para regresar con sus bienes, entre el 2007 y el 2016. Hay quejas por problemas en el transporte de menaje y equipos.

23 636 migrantes hicieron trámites para regresar con sus bienes, entre el 2007 y el 2016. Hay quejas por problemas en el transporte de menaje y equipos. Fotos: Julio Estrella / EL COMERCIO

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Diego Bravo
Redactor (I)

El auto fue enviado en un contenedor desde Bélgica. Lo mismo ocurrió con sus electrodomésticos, muebles y utensilios para montar un hotel en Ecuador junto a su familia. Ocurrió hace tres años y medio cuando el inmigrante quiteño Marco Vinueza decidió regresar al país, tras permanecer 18 años en Europa.

Él se inscribió en el Plan Retorno, programa para ecuatorianos residentes en el exterior, que desean volver al país. Este abarca el traslado de menaje de casa, equipos de trabajo y un carro por persona, si es que se cumple con requisitos de la Secretaría de Aduanas.

Según el Ministerio de Relaciones Exteriores, 23 636 traslados de ese tipo se han concretado desde el 2007 hasta agosto del año pasado. EE.UU. y España son las naciones desde donde más se hacen esos trámites. Representan el 67% del total durante el 2015.

USD 396,31 millones se han invertido para permitir que los ecuatorianos regresen. No obstante, hay agrupaciones de migrantes retornados que hacen observaciones a los procedimientos, para traer sus bienes desde otras naciones.

Joffre Pinzón preside el Movimiento de Familiares y Migrantes, que cuenta con alrededor de 180 agremiados a escala nacional. Según dice, 70% de ellos ha tenido problemas para traer sus pertenencias. Este Diario consultó a la Defensoría del Pueblo sobre las quejas recibidas por migrantes en dificultades para traer sus bienes. Hasta el cierre de esta edición no respondió.

Pinzón se acogió al Plan Retorno hace seis años junto a su esposa e hijos. Envió al país cuatro máquinas de coser industriales para emprender una microempresa de fabricación de ropa, como la que tuvo en España, país al que emigró en 1990. Pero comenta que no recuperó esas máquinas y tampoco ropa y electrodomésticos.

Lo mismo vivió Julio Ayala, quien trabajó más de 10 de sus 36 años en Italia. Hizo los trámites para trasladar sus pertenencias, pero desconoce lo que pasó con el envío. Primero le anunciaron que llegaría en tres meses, luego en un año. El container no apareció.

Sebastián González, subsecretario de la Comunidad Ecuatoriana Migrante, de Cancillería, admite que hubo inconvenientes con los trámites de contenedores. Las alertas llegaron desde las misiones diplomáticas. En ese sentido se han receptado, dicen, unas 20 quejas, desde septiembre del 2016 hasta ahora. Se registran, apunta, problemas de esta índole porque contratan firmas no autorizadas al momento de enviar su menaje de casa.

Desde la Cancillería se ha dado seguimiento a los casos -añade el funcionario- y se ha detectado que algunas empresas a las que han recurrido los inmigrantes no han sido certificadas por la Secretaría Nacional de Aduanas.

Para verificar que una compañía es legal, los interesados deben revisar en la web de Aduanas el listado de empresas autorizadas para el trámite. De otro lado se recomienda a la gente que corrobore con alguien en Ecuador si la firma que va a contratar tiene permiso, para prestar el servicio.

Pero no todas las historias del Plan Retorno terminan con esas dificultades. En el caso de Vinueza, su vehículo Nissan Qashqai y otras cosas. Tampoco se presentaron demoras en la desaduanización.

Incluso dos de sus tres hijos, hoy de 28 y 23 años, que terminaron la universidad y trabajaron en Bélgica, trajeron sus autos y otros objetos acogiéndose cada uno al Plan Retorno.

Su hija mayor habla cinco idiomas, pero regresó a Bélgica porque no consiguió empleo en Ecuador. Con los otros analiza la posibilidad de instalar un hotel con los implementos que trajo de Europa: ollas especiales, máquinas congeladoras, cocina, lavadoras de platos, máquinas planchadoras de sábanas y toallas.

Otro contratiempo -se admite en la Cancillería- es que muchas veces la gente no se acerca a las bodegas a desaduanizar la mercancía o no presenta la declaración aduanera. “No toda la responsabilidad recae en las instituciones. Algunas veces no cumplen con los requerimientos”.

Los emprendimientos

Cuando regresó de Italia, Ayala buscó un crédito para instalar su negocio, pero no pudo hacerlo. Le perjudicó no contar con dinero como garantía . “No tenía ni para comer”. Estaba desesperado y comenzó a vender mariscos preparados al carbón en la calle, a la altura de la entrada del barrio San Isidro de El Inca, norte de Quito. En esas condiciones pasó más de un año. Hoy recién tiene un local, en la zona.

Lo ayudan sus familiares y con el negocio subsiste. También se dedica a manejar las relaciones públicas de artistas populares ecuatorianos, cuando hacen giras en Europa.

De otro lado, Pinzón tampoco logró instalar su empresa de confección de ropa como se había planteado tras volver de España. Para mantener a su familia, él maneja un taxi ejecutivo en el sur de Quito.

Actualmente, él analiza la posibilidad de regresar a Madrid para trabajar. Incluso tiene una oferta laboral en una empresa constructora. Buscó créditos para emprendimientos pero no los consiguió.

La Corporación Nacional de Finanzas Populares y Solidarias (Conafips) coordina la entrega de préstamos y ayudas para la gente que volvió al país.

Ellos operan como entidad financiera de segundo piso. Es decir, otorga servicios financieros a las cooperativas de ahorro y crédito, que apoyan a los migrantes retornados.

Los préstamos son de hasta USD 20 000 por persona. Quienes busquen cantidades superiores pueden recurrir a la Corporación Financiera Nacional o BanEcuador. Al 31 de marzo del 2017, solamente la Conafips ha financiado cerca de USD 2 millones para emprendimientos de inmigrantes, a través de 18 organizaciones financieras populares.

Si el postulante no tiene propiedades como garantía, puede acceder al Fondo de Garantía para la economía popular y solidaria (Fogeps). Esta es una opción para migrantes, sin dinero para empezar de cero.

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