2 de mayo de 2016 00:00

Plan para el renacer cultural tras el terremoto

El sacristán Guido Vera muestra los daños en la iglesia de Rocafuerte, tras el sismo. Foto: Patricio Terán / El Comercio

El sacristán Guido Vera muestra los daños en la iglesia de Rocafuerte, tras el sismo. Foto: Patricio Terán / El Comercio

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Ana María Carvajal 
Redactora (I)
amcarvajal@elcomercio.com

Tras el terremoto, no solo se perdieron 660 vidas (hasta el cierre de esta edición) y miles de edificaciones. También se debilitó el ánimo de los ecuatorianos, especialmente en las zonas más afectadas.

La reconstrucción no implica solo construir barrios, mercados u oficinas. Para el Ministerio también se trata de recuperar la alegría y lograr que el amor por la tierra de origen y por lo que se aprendió de los ancestros sea el impulso para salir adelante.

Desde la tragedia, varios artistas se han sumado a los voluntarios para alegrar con música, teatro, danza, títeres... a los damnificados. Sin embargo, al principio, se hacía de manera desordenada, explica la ministra de Cultura, Ana Rodríguez.

Por eso, como parte de la Mesa 7 del Comité de Operaciones de Emergencia, esta Cartera de Estado ha diseñado un plan llamado Cultura Unida y Solidaria, que tiene cinco proyectos. Entre otros objetivos, buscan fortalecer el sentido de pertenencia y reconstruir también la memoria y los imaginarios culturales.

Los proyectos incluyen brigadas y puntos de servicios culturales, escuelas-taller, cocinas y huertos comunitarios, emprendimientos culturales y actividades artísticas en zonas no afectadas, para recoger donaciones de todo tipo.

Más de 700 personas han ido al Ministerio para ofrecerse como voluntarios, pero Rodríguez dice que no todo se debe hacer en zonas afectadas. Los tatuadores, por ejemplo, aportan desde Quito, cambiando su trabajo por kits de donaciones.

Además, Cultura debe coordinar el trabajo de restauración de los bienes patrimoniales afectados, independientemente de cuáles son privados, municipales, de la Curia o estatales. El Instituto Nacional de Patrimonio Cultural protegerá las edificaciones afectadas, dice la Ministra.

Primero se está evaluando el nivel de daño. Según Rodríguez, en las provincias afectadas hay más de 1 500 bienes registrados en el Instituto y solo en Manabí, 408. Hasta el momento, en las zonas más devastadas hay al menos 60 bienes que requieren ser apuntalados inmediatamente, para bajar el riesgo de colapso.

El Ministerio los protegerá y luego se hablará de créditos para la restauración de bienes de alta prioridad, como plazas centrales, iglesias, etc.

La idea es que las manos que los reconstruyan sean de manabitas, esmeraldeños, guayasenses que recibirán capacitación en escuelas-taller, basadas en el modelo que se implementó en Quito desde los 90. Aprenderán oficios alrededor de la conservación del patrimonio como carpintería, ebanistería, albañilería, etc.

Pero no solo se trabajará en antiguas estructuras, sino en la recuperación de tradiciones. El patrimonio gastronómico ‘manaba’ está en la mira.

El chef Esteban Tapia levanta un atlas gastronómico nacional y su experiencia será vital para esta etapa. Así se espera brindar soporte psicológico y abrir opciones de emprendimiento productivo.

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