8 de septiembre de 2015 19:55

La piromanía es un trastorno de los impulsos, según psiquiatra Riofrío

El incendio en el cerro Auquí empezó a las 15:30. Foto: Cortesía/ Cuerpo de Bomberos.

Imagen referencial.La piromanía está considerada como enfermedad mental. Foto: Archivo/ EL COMERCIO

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Mariela Rosero
Redactora (I)

En Quito, el año pasado, un hombre fue sentenciado a un año de prisión y a cancelar una multa de cuatro remuneraciones básicas unificadas y a sembrar 800 árboles.

Él fue encontrado en los alrededores del Río Machángara con una caja de fósforos y papel periódico. Buena parte de los incendios forestales en el Distrito suelen ser provocados por el hombre. No todos con el ánimo de hacer daño, por pirómanos, también son frecuentes aún las quemas agrícolas.

En el Código Orgánico Integral Penal se determina que quien provoque directa o indirectamente incendios o instigue la comisión de tales actos, en bosques nativos o pantanos o páramos, será sancionada con pena privativa de libertad de uno a tres años.

¿Qué es la piromanía? El psiquiatra Iván Riofrío indicó que está dentro de la clasificación de las enfermedades mentales como trastorno de los impulsos. Igual que la cleptomanía o el juego patológico. La piromanía está considerada como enfermedad.

“El pirómano disfruta creando el fuego, viendo las llamas, no mide las consecuencias de lo que puede ocasionar. Inclusive los estudios dicen que quien tiene este problema busca relacionarse con actividades que tienen que ver con el fuego”.

El psiquiatra Riofrío apuntó que este trastorno se produce en el órgano principal del cuerpo, el cerebro; lo que genera alteraciones en el sistema de control; lo que da lugar a una necesidad imperiosa de realizar esa actividad (prender fuego).

En niños y adolescentes se puede ver disposición para jugar con fósforos, velas y pueden haber sido causantes de algunos incidentes en los que el fuego tiene un factor preponderante. El tratamiento es variado, se piensa que se puede usar fármacos, tratamientos psicoterapéuticos y la mejor respuesta podría ser la utilización de psicofármacos con tratamiento psicoterapéutico, de acuerdo con el experto.

Riofrío no ha atendido en su consulta a pirómanos. Lo más frecuente es que busquen ayuda por juego patológico debido a las consecuencias en la estructura familiar. No ha escuchado de ningún caso entre sus colegas.

Este psiquiatra considera que quizá en lugar de solo detener al pirómano, los jueces podrían pedir ayuda de un perito para confirmar si es necesario que el encarcelado reciba una terapia. Esto para que al salir de la prisión o al pagar la pena no vuelva a prenderle fuego a un bosque.

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