16 de febrero de 2016 00:00

El pinshi de los saraguros es la ofrenda de comida en las fiestas

El alcalde de Saraguro Abel Sarango (der.) recibió un pinshi de parte de Flor Cartuche, presidente del Consejos Ayllus.

El alcalde de Saraguro Abel Sarango (der.) recibió un pinshi de parte de Flor Cartuche, presidente del Consejos Ayllus. Foto: Xavier Caivinagua / EL COMERCIO

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Lineida Castillo

Para los indígenas saraguros no hay celebración sin el tradicional pinshi. Este término kichwa significa aportar con alimentos típicos preparados para las fiestas familiares, religiosas o comunitarias.

Es una costumbre ancestral que perdura en matrimonios o enteche de viviendas, mingas, Navidad, Día de Reyes… Allí, los familiares e invitados o la comunidad aportan voluntariamente con el pinshi.

Este se compone de una canasta grande que guarda mote cocinado. Y otra -casi del mismo tamaño- que contiene arroz o trigo, cuyes, panes, papas y queso colocados siguiendo un orden establecido. También, chicha y miel con quesillo. Todo va protegido con un mantel blanco.

Es la comida típica que se comparte en cualquier festividad. La diferencia es que en estas ocasiones llegan como muestras de cariño y respeto para los dueños de la celebración, en raciones grandes y se distribuye con los presentes en especie de mesa para todos.

Pero ese proceso se cumple bajo una especie de protocolo establecido. Por ejemplo, concluido el acto central, los presentes pasan a servirse la comida (por lo general caldo de res) que ofrece el dueño o prioste de la fiesta.

Unos ocupan la improvisada mesa general y otros se ubican en cualquier espacio. Al término de la comida, las mujeres y hombres vistiendo sus trajes típicos negros, cargando en sus espaldas las canastas de duda, sostenidas de los linches (especie de red tejida con cabuya) se acercan a entregar los pinshi o también conocidos como matiushos.

A su vez, las mujeres que ayudan en la cocina son las encargadas de redistribuir entre los asistentes. Eso se vivió en diciembre pasado, en la comunidad de Lagunas, perteneciente al cantón Saraguro, en la provincia de Loja, en la celebración del Kapak Raymi, época de la germinación.

Ese día, el Consejo de Ayllus también renovó su directiva con rituales ancestrales, danzas y abundante comida. Llegaron más de 30 pinshis de las comunidades de Lagunas, Ilincho y Gunudel, que integran este consejo.

También fueron entregados por instituciones educativas interculturales, organizaciones sociales… Por ejemplo, Ángel Vacacela entregó unpinshimediano que incluía mote, cuy, queso y pan.

No es la primera vez que comparte sus alimentos, pues lo hace en cada fiesta comunitaria que asiste. Según él, si bien entregó el pinshi a la presidenta del Cabildo, Flor Cartuche, nada se queda con ella porque todo se comparte. “Esto es como una deuda que queda en manos del representante de la celebración”.

Según Vacacela, internamente queda establecido como un compromiso para que en próximas celebraciones ella también colabore como un acto de reciprocidad. Cada pinshi que recibió, Cartuche dispuso que compartiera con todos, ya en porciones más pequeñas denominadas “obligación”, que consiste en una bandeja grande con arroz o trigo, cuy, pan y queso.

Según el indígena Baudilio Quishpe, se llama así porque se cumple con el acto de devolución del aporte recibido, con todos los presentes. Aunque explicó que dentro de la reconstrucción cultural ya no se utiliza mucho ese término.

Para el saraguro Luis González, el pinshi tiene una connotación andina más fuerte que el sencillo acto de compartir una mesa. Representa la expresión cultural de la vida en comunidad, de participar activamente en las celebraciones, de despojarse de lo que se tiene, ser generoso y mantener una tradición viva que heredaron de sus ancestros.

Hay celebraciones especiales como la Navidad que duran más de 15 días y también se comparte a diario lospinshi en la casa del Marcantaita (prioste central). Allí, es común ver a los ancianos cargando en sus espaldas los pinshis.

Según Quishpe, depende de la importancia del evento y de la popularidad del dueño de la fiesta para recibir más pinshis. Por ejemplo, en la Navidad indígena uno de los marcantaitas fue el alcalde de Saraguro, Abel Sarango, y en este caso hubo más participación y, por ende, más comida

En un matrimonio, por ejemplo, los familiares y amigos del novio entregan como regalo de bodas el tradicional el pinshi. “Eso tiene una connotación fuerte de bendición”.

No obstante, Baudilio Quishpe aclara que en cualquier caso cuenta el cariño que tiene la persona por compartir y no el tamaño. “No cabe algún complejo porque uno está más sencillo que otro.

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