1 de julio de 2018 00:05

La Pila tiene un museo para mantener viva su memoria

La Pila es una parroquia rural ubicada en el cantón Montecrisiti. Tiene 2 500 habitantes. Foto: cortesía Pamela Cevallos.

La Pila es una parroquia rural ubicada en el cantón Montecrisiti. Tiene 2 500 habitantes. Foto: cortesía de Pamela Cevallos.

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Gabriel Flores

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El trabajo de cuarenta artesanos de La Pila, una parroquia rural de Montecristi, se exhibe, desde inicios de junio en el Museo Histórico y Artesanal La Pila, un proyecto que busca mantener viva las memorias locales de esta población a través de la conservación y divulgación del patrimonio cultural y los oficios artesanales.

La apertura de este Museo de Sitio, que se encuentra ubicado junto a un pozo antiguo de origen precolombino, es una iniciativa de la artista y catedrática Pamela Cevallos, quien postuló el proyecto para una beca de la última edición del Premio Mariano Aguilera.

Cevallos cuenta que la primera vez que visitó La Pila fue en el 2015. Entre las cosas que le contaron algunos de sus 2 500 habitantes fue que el pozo de agua que está junto al museo fue descubierto por los primeros habitantes de la parroquia, cuando los animales buscaban agua en la sequía.

Desde ese momento, la historia y los mitos de la comunidad empezaron a tejerse alrededor de este pozo. Después de una limpieza que se realizó en el 2003, se encontró una serie de objetos arqueológicos adosados a las paredes.

La Pila, como muchas parroquias rurales de la provincia de Manabí, es un lugar donde se han generado diversas prácticas en relación con los objetos arqueológicos, que van desde la huaquería, la comercialización y el tráfico hasta la falsificación y la producción artesanal de réplicas, como las piezas que están en este museo.

El Museo Histórico y Artesanal La Pila tiene réplicas de piezas precolombinas.  Foto: cortesía de Pamela Cevallos.

El Museo Histórico y Artesanal La Pila tiene réplicas de piezas precolombinas. Foto: cortesía de Pamela Cevallos.

Cevallos explica que La Pila es una población que se caracteriza por la venta de cerámicas de dos tipos: las precolombinas, realizadas en barro desde la década de los 60; y las decorativas, hechas en barbotina desde la década de los 90.

Estas piezas son trabajadas en más de una treintena de talleres familiares. Según la investigación de esta artista, una decena de estos talleres se especializa en hacer réplicas en barbotina. “Con precisión técnica y estética -dice-, se basan en modelos que copian de fotografías, enciclopedias o en piezas auténticas. Se especializan en varias culturas, sobre todo de la región Costa”.

Los ejes temáticos de este museo son el resultado del diálogo entre Cevallos y los pobladores de La Pila y están divididos en ‘De Chivive a La Pila’, ‘La pileta y los encantos’, ‘Los antiguos y el coleccionismo’, ‘Nuestro oficio’ y ‘Nuestros conocimientos’.

A más de mantener viva la memoria de este pueblo, el proyecto busca generar, desde el ámbito académico, una aproximación crítica a las dinámicas del coleccionismo en el país y su impacto en las comunidades. “Este museo, narrado desde la voz y las categorías de la comunidad, abre posibilidades de identificación con el pasado y de apropiación desde el presente”, dice.

Según la investigación de Cevallos, la tradición artesanal de La Pila se inició en la década de 1960, como una alternativa económica al sustento tradicional, que en este caso era la agricultura. “De alguna manera, la sequía fue el origen de la cerámica.

Empezaron a dedicarse a excavar piezas arqueológicas en los alrededores y también a funcionar como intermediarios para la venta a coleccionistas privados y principalmente al Banco Central del Ecuador”, añade.
El museo está abierto de lunes a viernes, desde las 09:00.

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