4 de agosto de 2015 17:20

En Pide Pizza importa la frescura y el contenido nutricional 

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Gabriela Balarezo
Redactora (I)

Un largo pasillo exterior- o lo que fuera antes el garage de una casa- repleto de plantas, flores y un mural de motivos naturales recibe a los visitantes en Pide Pizza. Ubicado en una zona de Quito en la que el movimiento es continuo, La Mariscal, el local se presenta como un espacio alternativo, para relajarse, disfrutar entre amigos y claro, comer pizza.

Hay arupos que cobijan la entrada, mesas al aire libre, luces de arbolitos de Navidad de pared a pared, y hasta un ‘parqueadero’ para bicicletas. En el interior un gato chino de la suerte- dorado y gordo- ‘saluda’ a los recién llegados y llama la atención un pequeño escenario para recibir a artistas y músicos. Así, Pide Pizza, combina su carta (de comida) con un menú de eventos culturales y conciertos.

El día de la degustación, un viernes por la noche, se presentaban los Garbage Men, una banda de jazz local. El fin de semana, asimismo, estaba previsto un ‘thirf shop’, en castellano, un mercado de pulgas.

Y esa aura alternativa que caracteriza al lugar se refleja también en las variedades de pizza. Al examinar el menú- que también se despliega en uno de los muros, junto al mostrador- las opciones son limitadas (solo hay siete) pero no por eso menos interesantes. Podrían ser combinaciones como otras, de no ser por ingredientes poco usuales que disparan la curiosidad de comensales experimentados y amateur.

Por ejemplo, se puede probar la denominada Bosque Negro, que mezcla champiñones, hongos salteados, queso y alioli, o la Ninja Blanco que también lleva la emulsión de aceite de oliva y ajo típica de la cocina mediterránea, acompañada de pollo, espinaca y champiñones. Los que no se decidan por una sola opción las pueden fusionar en una sola pizza de cuatro sabores, que representa un viaje del paladar a territorios poco explorados.

Las variedades de pizzas son el resultado de los viajes de los socios y del énfasis en el contenido nutricional. Foto: Alfredo Lagla/ EL COMERCIO

Las variedades de pizzas son el resultado de los viajes de los socios y del énfasis en el contenido nutricional. Foto: Alfredo Lagla/ EL COMERCIO

La espera por la llegada de este platillo, sugerido por Marcelo Torres a cargo del negocio, se ameniza con la previa del espectáculo musical: las notas improvisadas y con swing del ensayo previo al concierto acústico de Garbage Men.

Torres, también encargado de la cocina, cuenta que Pide Pizza empezó como un negocio que vendía pizzas vía Facebook y posteriormente en ferias. El local de la La Mariscal cumplió apenas un año en marzo y lo abrieron a pedido de sus clientes más fieles.

Varios minutos después, la pizza arriba a la mesa acompañada de ají (aceite), alioli, orégano y limón. Un toque del cítrico en la Ninja Blanco, que lleva pollo, hace la diferencia en el sabor, sugiere Torres. Visualmente, la fusión de distintos ingredientes es sugestiva y promete una experiencia sensorial fuera de lo común.

Aunque el primer mordisco es satisfactorio, el sabor fue intermitente debido a la escasez de relleno, de vegetales y proteínas. Esa es la primera sentencia de los chefs (Alfredo Salazar y Pablo Cruz). Esta característica quizás obedece a que la pizza se elabora con un sistema calórico y nutricional medido. Se controlan, además, las cantidades de insumo para que todas las variedades tengan el mismo precio. La idea es ofrecer una pizza balanceada en cuanto a sabor y calorías.

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Una foto publicada por @gabibal el

La insuficiencia de salsa fue otra observación de los expertos. La jugosidad de la pizza en lugar de provenir de la pasa de tomate- de tipo casero- se obtenía de la grasa derretida del queso, que llegaba a empapar algunos pedazos.

Sin embargo, los chefs destacaron la cualidad de la masa, que describieron como crujiente, delgada y bien horneada. Esto es resultado de un proceso artesanal y del hecho de que la masa es fresca, es decir que se hace al día. Torres menciona que en Pide Pizza se trabaja con dos tipos de masa, que varían en su tiempo de leudación: de 20 y 4 horas, eso es parte de su secreto. 

Precios: entre USD 1,50 (slice) y USD 17 (grande)

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