15 de July de 2013 00:02

Si la picazón le quita el sosiego, consulte pronto al dermatólogo

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Es la enfermedad más frecuente en la infancia. Se calcula que afecta a un 10 ó 30% de la población infantil, aunque también se puede presentar en adultos. Se trata de la dermatitis atópica. Aurora Guerra, dermatóloga española que visitó Ecuador para dar una conferencia magistral sobre las afecciones de la piel, la define como una inflamación cutánea crónica, que tiene una base genética importante.

Su manifestación más característica son los eccemas, lesiones redondas, rojas, que provocan mucho picazón. Al rascarse, el problema empeora y hay riesgos de procesos infecciosos. Según Guerra, estas lesiones aparecen en distintas zonas, dependiendo la edad del paciente. En niños menores de 2 años, las partes más afectadas son las mejillas, codos y rodillas. A partir de esa edad, la dermatits atópica se apodera de los bordes alrededor de la boca y los pliegues de piernas, brazos y axila. Estudios que se han realizado sobre esta afección determinan que existen diversos factores que la agravan.

La mayoría de ellos son ambientales. El clima seco y frío suele ser dañino para quienes sufren este mal. Por tanto muestran una tendencia a mejorar en el verano y empeorar en tiempos de invierno.

El contacto con tejidos, cosméticos, polvo doméstico, ácaros, virus y bacterias empeora los síntomas. Las personas que tienen rinitis o que padecen asma son más propensas a desarrollar dermatitis atópica, como una de las complicaciones cutáneas.

Según Guerra, lo peor de esta afección es que causa tanta comezón que la calidad de vida de los pacientes se ve afectada: no pueden dormir, concentrarse o realizar sus actividades cotidianas con completa normalidad.

Esto hace que los individuos experimenten problemas a nivel psicológico, que se traducen en períodos de inestabilidad, cuadros depresivos y alta irritabilidad.

La especialista cree que la mejor recomendación es que a la primera señal de ronchas o de prurito se acuda a un dermatólogo, para que este pueda evaluar las lesiones. Lo podrá hacer a través de la construcción de una historia clínica y de la revisión física. En el tratamiento básico se emplean corticoides tópicos (cremas que se ponen sobre la piel). Si eso no funciona hay otros métodos más agresivos y efectivos, como la fototerapia, en la que se usan rayos de luz ultravioleta.

La técnica escogida por el experto se acompaña por una serie de hábitos que deben adoptar los pacientes y sus familiares.

Se sugiere evitar la limpieza de los objetos con detergente. Para el aseo personal es mejor optar por jabones suaves o hechos con avena y escoger productos que estén libres de alcohol, olores, tintes, fragancias u cualquier otro químico, dañino para la piel.

En la noche, es útil dormir con guantes en las manos, así evitará lastimar las lesiones inconscientemente. Disminuir las situaciones de estrés es parte del tratamiento.

Guía para padres

  • Hora del baño.  Se recomienda el aseo con agua templada durante unos 5-10 minutos. La adición de sustancias emolientes como la avena, al agua del baño, mejora el estado de la piel.
  • Elemento peligroso. La sudoración suele aumentar el eccema. Es importante evitar que el niño se agite o que esté en ambientes calurosos. Tras el lavado aplíquele crema hidratante.
  • Tener en cuenta. Los niños con dermatitis atópica deben recibir todas las dosis que establece el calendario de vacunas y a su debido tiempo, si es que no existen otras contraindicaciones.
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