20 de marzo de 2015 14:49

Philae no respondió a las señales de la sonda Rosetta emitidas durante ocho días

El módulo Philae recibe aproximadamente 1,3 de luz solar al día en el cometa 67/P Churyumov-Gerasimenko. Foto: AFP

El módulo Philae recibe aproximadamente 1,3 de luz solar al día en el cometa 67/P Churyumov-Gerasimenko. Foto: AFP

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Agencia EFE

El módulo Philae, que hizo historia al aterrizar en noviembre de 2014 sobre un cometa, no ha respondido a las señales que le ha enviado la sonda Rosetta durante ocho días, en el primer intento realizado para intentar contactar con el aparato, según informó hoy, 20 de marzo, el Centro Aeroespacial Alemán (DLR).

El siguiente intento de comunicación tendrá lugar en abril. "Tal vez todavía hace demasiado frío para que Philae se despierte sobre el cometa 67/P Churyumov-Gerasimenko. "Quizás todavía no tiene recursos energéticos suficientes como para enviar una señal" al centro de control, explicó el DLR, responsable del módulo.

Tras abandonar la sonda Rosetta de la Agencia Espacial Europea (ESA), Philae se posó sobre el cometa el 12 de noviembre después de tres aterrizajes y dos rebotes, lo que hizo que no cayera en el punto programado y que quedara en una zona oscura y rocosa.

Sin la luz necesaria para cargar las baterías y trabajar de forma autónoma, entró en hibernación 57 horas después del aterrizaje, y el pasado 12 de marzo Rosetta comenzó a enviarle señales para comprobar si se había despertado. "Ha sido un intento muy temprano; repetiremos el proceso hasta que recibamos una respuesta de Philae", señaló el director de proyectos del DLR, Stephan Ulamec, quien abogó por tener paciencia.

A las 04:00 GMT se apagó hoy, 20 de marzo la unidad de comunicaciones de Rosetta y el Centro Aeroespacial Alemán evalúa cuándo se producirá el siguiente alineamiento favorable entre la sonda y el módulo para volver a enviar señales. Previsiblemente, según avanza el DLR, la próxima oportunidad de comunicar con Philae será en la primera mitad de abril.

Tras aterrizar en el cometa el pasado noviembre, el módulo operó de forma continuada durante 54 horas, sus diez instrumentos entraron en funcionamiento y envió datos de vuelta a la Tierra antes de comenzar a hibernar.

Para que vuelva a encenderse, el interior del módulo debe superar los 45 grados Celsius bajo cero y ser capaz de generar al menos 5,5 vatios a partir de sus paneles solares, aunque para enviar señales a la Tierra necesitará llegar a los 19 vatios.

Los ingenieros del DLR descartaron que pudiera haberse calentado en enero y en febrero, pero consideraron que en marzo había una primera posibilidad al situarse el cometa a unos 300 millones de kilómetros del Sol y recibir el doble de radiación solar que en noviembre.

En abril el centro volverá a intentar contactar con Philae, que, para responder a las señales, debe mantener la temperatura y la capacidad de generación de energía mínima al menos durante 45 minutos, ya que sus receptores comienzan a operar 30 minutos después del despertar.

De hecho, según los ingenieros del DLR, puede ser que el módulo ya haya despertado, pero que no tenga la energía suficiente como para transmitir su respuesta. Las mayores probabilidades de recibir una señal desde el cometa llegarán con el verano, cuando se encuentre más cerca del Sol.

La Agencia Espacial Europea espera saber entonces detalles sobre la "salud" de Philae -cómo se encuentran sus baterías recargables, cuál es su temperatura o cuánta energía está recibiendo- para que comience a usar de nuevo sus instrumentos. 

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