25 de marzo de 2018 00:00

Los perros ponen en riesgo a los grandes mamíferos

Los registros de pumas son menores en la zona.

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Isabel Alarcón

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Los perros se han convertido en la nueva amenaza de los grandes mamíferos que habitan en la zona norte de los Andes ecuatorianos.

Mientras que los primeros continúan extendiéndose en el territorio, los osos y pumas dejan las zonas que antes habitaban. Las amenazas más conocidas para estos grandes mamíferos iban desde la fragmentación del hábitat hasta la caza. Pero, según las recientes observaciones, los perros ferales generan un mayor impacto, ya que están cambiando la distribución de los animales silvestres y sus hábitos.

Galo Zapata, director Científico de Wildlife Conservation Society (WCS) Ecuador, explica que hay evidencias de que en las zonas donde hay más perros, la abundancia de especies silvestres es menor. Zapata muestra estos hallazgos en un estudio que fue publicado en la revista Plos One y que se complementa con una investigación previa que realizó sobre el mismo tema.

Según el investigador, en un inicio el estudio estaba enfocado en los carnívoros del páramo y su interacción con el paisaje. La investigación tomó otra dirección cuando empezó a ver una gran cantidad de perros que aparecían en las imágenes captadas por las cámaras trampa, utilizadas para observar el comportamiento de las otras especies.

Después de hacer varios análisis -dice- el resultado fue que ni la fragmentación ni la distribución eran efectos importantes en comparación con la presencia de los perros.

Zapata explica que existen dos categorías de canes que están afectando a los mamíferos nativos. Estos son los ferales -aquellos que no tienen contacto con las personas- y los “vagabundos”, que son los que tienen dueño, pero que están sueltos por el ­te­rritorio, van en busca de ­alimento y después regresan
a sus hogares.

Estos perros representan una competencia para la fauna silvestre, ya que se cree que pueden estar comiendo el alimento de otros carnívoros como el puma. En algunos casos, también podrían estar matando a los mamíferos nativos o atacando en manadas a las especies pequeñas.

En respuesta, estos mamíferos empiezan a cambiar sus rutinas, su alimentación y sus áreas de distribución, esto puede afectar a la supervivencia de la especie en el tiempo.

En las cámaras trampa se capturaron imágenes de osos, pumas, tapires, roedores grandes como la guanta de altura, roedores pequeños como el cuchucho de montaña, zorrillos, venados y raposas. Solo los dos últimos no presentaron afectaciones por los perros.

Otra de las grandes amenazas es la transmisión de enfermedades como el moquillo o la rabia. A mediados de los años 90, este problema ya se vivió en África, cuando el 30% de los leones murió por el virus del moquillo canino, que fue contagiado por los perros que vivían en los pueblos cercanos.

Andrés Laguna, biólogo y fundador de Big Mammals Conservation, explica que hay casos en que los perros entran a los bosques y no solo atacan a animales silvestres sino también a ovejas o terneros. Las personas empiezan a culpar al puma y al oso de estos ataques y esto promueve la caza y persecución de estos animales.

Según Laguna, se debe trabajar en explicar a las personas cómo diferenciar los ataques. En la parroquia de Angochagua, en Imbabura, dice el experto, existe una Mesa de Ambiente para tratar el problema. En este sector se han registrado cuatro grupos de canes que están atacando ovejas, venados, alpacas y gallinas. La situación ha empeorado, ya que las personas viajan desde las ciudades para deshacerse de sus mascotas en estos bosques.

Laguna cuenta que se están realizando campañas lúdicas para informar a los habitantes de la zona sobre los problemas que estos perros generan a la fauna silvestre. Para Zapata, las soluciones implican campañas masivas de esterilización y en el caso de los perros ferales puede ser necesario recurrir a la eutanasia.

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