16 de marzo de 2015 21:03

La agresividad de un perro se determina en tres etapas

El sargento primero José Rodríguez, instructor del Centro de Adiestramiento Canino (CAC) de la Policía Nacional junto a Tyson. Foto: Diego Pallero/ EL COMERCIO

El sargento primero José Rodríguez, instructor del Centro de Adiestramiento Canino (CAC) de la Policía Nacional junto a Tyson. Foto: Diego Pallero/ EL COMERCIO

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Gabriela Balarezo
Redactora (I)

Tyson, un doberman de tres años, fue el can escogido para la representación del test de temperamento que realizan los instructores calificados del Centro de Adiestramiento Canino (CAC) de la Policía Nacional. Se trata de una evaluación técnica que permite determinar el grado de agresividad que tiene un perro.

El examen se llevó a cabo, el pasado viernes 13 de marzo, en uno de los espacios verdes de la institución. Después de que llegó Tyson, conducido por un oficial, el sargento primero José Rodríguez dio la voz de mando para iniciar la prueba.

Así, cuatro de los cinco oficiales que participaron en la primera fase del test formaron un círculo alrededor del perro. Con cada comando del sargento Rodríguez los involucrados marcharon un paso hacia delante acercándose cada vez más al animal. Esto se realiza para evaluar la reacción del perro a la presencia de humanos. Si permanece quieto, como lo hizo Tyson, recibe una puntuación positiva.

Los resultados se miden cuantitativa y cualitativamente. De esta forma, según las calificaciones- en números- que se les asigne pueden situarse en tres categorías: verde, amarrillo o rojo. El primero significa que el can es estable, el segundo que debe recibir tratamiento y volver en seis meses para una nueva evaluación y el tercero que es agresivo e inaceptable como mascota.

La segunda parte del test involucra a otro perro (ambos con correa), de manera que Rex -un pastor alemán de cinco años- entra en escena. Cuando llega su compañero Tyson se limita a olisquearlo y permanece, nuevamente, quieto y tranquilo; superó esta etapa satisfactoriamente.

En la primera fase de las pruebas se evalúa la reacción del perro a la presencia de humanos. Foto: Diego Pallero/ EL COMERCIO

En la primera fase de las pruebas se evalúa la reacción del perro a la presencia de humanos. Foto: Diego Pallero/ EL COMERCIO

Mientras los miembros peludos del CAC interactúan amistosamente, el sargento Rodríguez explica que cada uno se comparta según el grupo canino (que constan en el Federación Cinológica Internacional, FCI) al que pertenecen de acuerdo a sus genes. El doberman, por ejemplo, es parte del grupo 1 en el que se caracterizan por ser territoriales, mientras que el pastor alemán, del grupo 2, es juguetón y guardián.

Aun cuando existen razas que tienden (genéticamente y de acuerdo a las características de su grupo) a ser más temperamentales, como los rottweiler y los pitbull, el que sean agresivos o no depende mucho del trato que reciba desde los primeros meses de vida, cuenta el instructor.

Entre los tres meses y el año es importante que los perros, en general, reciban una correcta crianza y un proceso adecuado de socialización. De esta forma, si son aislados- en terrazas por ejemplo, como sucedió con la pitbull Atena- y no están en contacto con humanos y otros pares de su especie pierden cualidades sociales y pueden tornarse peligrosos.

Existe una tercera parte de la prueba, que no se representó ese día, pero que sirve para apreciar la reacción de la mascota a objetos y estímulos extraños. El que el animal obtenga una calificación negativa en este proceso, aun cuando le fue bien en los dos previos, puede arrojar evidencias de peligrosidad, según el capitán Richard Riera también parte de la institución.

Al finalizar las pruebas el instructor que las hizo evalúa cuidadosamente el comportamiento del animal en cada etapa y emite un informe. En este consta la calificación otorgada y las razones que lo llevaron a dar tal resultado. Cuando la calificación es amarilla se recomienda terapia y caminatas y cuando es rojo, si bien se aclara que el perro no puede continuar siendo la mascota de una familia, la decisión de optar o no por la eutanasia le corresponde al dueño y a las autoridades pertinentes.

Un test de este tipo le aplicaron instructores de la entidad a la pitbull Atena, el 5 de marzo pasado, para medir su nerviosismo y agresividad. Esto sucedió después de que esta atacara y matara a un niño de dos años a fines de febrero. 

Tyson y Rex durante la representación de la segunda etapa del examen de temperamento para determinar si un perro es agresivo o no. Foto: Diego Pallero/ EL COMERCIO

Tyson y Rex durante la representación de la segunda etapa del examen de temperamento para determinar si un perro es agresivo o no. Foto: Diego Pallero/ EL COMERCIO

Los propietarios de los perros pueden asistir voluntariamente si necesitan que se les aplique este test a sus mascotas. En estos casos los requisitos son que tengan el certificado de vacunas al día y que estén identificados con un chip. El servicio que ofrecen en el Centro de Adiestramiento Canino tiene el objetivo de que cada familia pueda determinar si el can escogido es adecuado para su familia, afirma el capitán Riera.

Al Centro de Adiestramiento, ubicado en el norte de Quito en el sector de Ponciano, llegan todo tipo de razas para someterse al examen de carácter. El oficial recuerda una ocasión en la una señora llevó a sus cuatro perros schnauzer para este fin y aclara que la peligrosidad también depende del tamaño que tenga la mascota, porque la mordida de un can de gran tamaño causa mayor daño que el de un pequeño.

Los datos

Las pruebas se realizan de acuerdo a la reglamentación de la Federación Cinológica Internacional (FCI).

Desde el 2011 se han realizado aproximadamente 180 pruebas de este tipo al año.

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