3 de mayo de 2016 00:00

El patrimonio vivo está en riesgo en Manabí y en Esmeraldas

Las provincias de Manabí y Esmeraldas fueron las más afectadas en su patrimonio vivo, después del terremoto. Foto: Francisco  flores /el comercio

Las provincias de Manabí y Esmeraldas fueron las más afectadas en su patrimonio vivo, después del terremoto. Foto: Francisco Flores /EL COMERCIO

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A. García y G. Flores.
Redactores
cultura@elcomercio.com
(F-Contenido Intercultural)

Entre Manabí y Esmeraldas, las provincias más afectadas por el terremoto del pasado sábado 16 abril, se registran, según datos del Instituto Nacional de Patrimonio Cultural (INPC), 740 manifestaciones patrimoniales inmateriales.

Entre estas manifestaciones patrimoniales hay dos que están incluidas en la Lista Representativa del Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad de Unesco: el Tejido tradicional del sombrero de paja toquilla y la Marimba.

Las expresiones de la identidad cultural manabita enfrentan retos ante el desastre, entre ellos la migración y el
desarraigo, en el caso de las tradiciones. Además de la falta de mercado para el caso de los productos artesanales.

Vicenta Álava, de 52 años y tejedora de Montecristi, es una de las portadoras de ese patrimonio vivo. La mitad de su casa, el local donde tenía su negocio, colapsó tras el terremoto. Ella sigue tejiendo, inclinada de pie sobre un soporte de madera, un ‘burrito’ con el sombrero apretado entre dos moldes de madera, bajo su pecho.

"Las ventas están malas. La gente ha dejado de venir. Estaba próximo a llegar un crucero a Manta y con esto ya no sabemos si venga”, indica la mujer, del local Sombreros Finos José Chávez Franco, negocio que lleva el nombre de su esposo y en el que se consiguen sombreros desde USD 30.

El desinterés de las nuevas generaciones es otra de las amenazas al patrimonio vivo, un problema que puede verse acentuado tras la tragedia. Katy Casanova, tejedora de Montecristi, comenta que a los jóvenes no les interesa aprender la técnica porque se gana poco. “La gente se dedica más a trabajar en las fábricas, donde hay más ingresos, y así se va perdiendo la tradición”.

Los sombreros de tejido más fino toman hasta cinco meses de trabajo y se cotizan hasta en USD 800, un valor que no cubre la canasta básica mensual, observa Casanova.

En la comuna de Pile, a 30 kilómetros de Montecristi, donde el sismo dejó casas cuarteadas, funciona la Escuela Taller de Formación Artesanal, que busca mantener viva la tradición y entusiasmar a las nuevas generaciones. Una docena de adolescentes aprende allí la técnica del tejido de paja de toquilla. “Acá seguimos tejiendo, pero no tenemos quién venga a comprar”, dice Paulina Ordóñez.

"Manabí, toda la vida, ha tenido esa capacidad de lidiar con las calamidades y siempre ha salido adelante”, añade. En Esmeraldas, la situación de los artistas que se dedican a la marimba era compleja antes del terremoto.

Así lo asegura Larry Preciado, uno de los líderes del grupo gestor de la salvaguarda de la marimba. “Por el fenómeno de El Niño -dice- muchos marimberos perdieron sus casas. Por lo general, la gente que se dedica a la cultura, en esta provincia, no tiene las posibilidades de armar casas bien fabricadas”.

Después del terremoto, la situación precaria de muchos marimberos se agudizó. Según Preciado, muchos de los artistas, de las 14 agrupaciones de danza y música de la provincia se quedaron en la calle y algunos perdieron, incluso, sus instrumentos musicales.

El sábado, Preciado fue parte de un concierto solidario para ayudar a sus compañeros marimberos. Para este músico y estudioso de la marimba, preservar este patrimonio vivo es importante, porque es el puente que todavía existe con los saberes y conocimientos de sus ancestros. “La marimba es parte de nuestra identidad cultural. Es parte del desarrollo de nuestros pueblos”.

Guillermo Ayoví Erazo, más conocido como ‘Papá Roncón’, agrega que la importancia de la marimba como patrimonio de la humanidad radica en que sirvió de instrumento para salvar al pueblo afroesmeraldeño de las cadenas de la esclavitud. “La marimba -dice- es algo que llevamos en la sangre”.

Después del terremoto, personal del INPC y del Ministerio de Cultura y Patrimonio, comenzó a trabajar en un diagnóstico sobre la situación del patrimonio inmaterial en las provincias afectadas.

La idea de las autoridades, a largo plazo, es desarrollar proyectos de salvaguardia. Por el momento, la propuesta es activar el “turismo solidario” en las áreas más afectadas por el terremoto.

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