23 de mayo de 2016 15:59

Paseos en familia, así los manabitas superan el miedo de las réplicas

Familia tiempo

En el parque Andrés de Vera (Portoviejo), varias familias llevan a sus hijos a recrearse y compartir con otros niños. Foto:Santiago Sarango/EL COMERCIO

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Santiago Sarango
Desde Portoviejo

Las risas y el jolgorio se adueñan del parque Andrés de Vera, frente a El Paseo Shopping, cuando cae la tarde en Portoviejo. Decenas de niños corren de un lado a otro bajo la mirada atenta de sus padres. El 18 de mayo, el miedo y el temor por las réplicas del terremoto del 16 de abril habían mermado su alegría.

Para Mariuxi Muñoz llevar a los niños al parque era una tarea necesaria. El recelo a entrar a lugares, como el centro comercial, se había apoderado de su pequeño. Por eso, ella creyó que sería ideal relajar un poco a su hijo en el espacio recreativo, antes de ingresar al establecimiento.

“En las últimas réplicas estuvimos solos con mi hijo. Con la experiencia del primer terremoto de abril, decidí mantener la calma para no asustar a mi pequeño. Lo conduje a un lugar seguro y le transmití palabras de confianza”, dice.

A pesar de vivir en Tosagua, Muñoz creyó conveniente salir al centro de Portoviejo con su hijo para estar un tiempo de armonía. “Pasar los fines de semana en familia es la mejor alternativa para enfrentar la incertidumbre”, sostiene.

Al igual que Muñoz, Luis Garcés también acudió al parque con su hija de 5 años. Para él, la distracción y el esparcimiento es importante en los pequeños cuando se viven eventos naturales, como los ocurridos en la provincia de Manabí.

“Tras el terremoto del miércoles 18, mi hija no podía conciliar el sueño todo la noche. Su preocupación y temor no le permitían descansar”, comenta. El diálogo que Garcés mantuvo en casa ayudó a sobrellevar la situación. El padre de familia de 34 años recalcó a los miembros de su hogar que mantener la calma será clave para sobrellevar las adversidades.

De igual manera lo cree María Eugenia Barre. Para la mujer, las réplicas le han hecho vivir una semana difícil. Sin embargo, cree que la voluntad y responsabilidad de velar por el bienestar de los niños es algo que no debe postergar.

Barre es madre de un niño de 2 años y una niña de 10 meses. “La réplica del mediodía del miércoles 18 puso muy nervioso a mi hijo y no pudo descansar en la noche”, comenta la mujer de 33 años.

En los días siguientes al temblor, la comunicación fue importante para restablecer la confianza en el pequeño. También ha dedicado tiempo para llevarlo al parque o al centro comercial. "Es importante para que olviden el miedo. Pero más que nada para que comparta con otros pequeños los juegos y recuerde con ello la energía y felicidad que debe vivir a su edad", resalta.

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