21 de November de 2014 15:08

Un colorido parvulario en medio de las colinas

En los corredores se suaviza la paleta cromática. Las gradas tienen contrahuellas pequeñas, que permiten la circulación segura. Fotos: www.arquitecture.com

En los corredores se suaviza la paleta cromática. Las gradas tienen contrahuellas pequeñas, que permiten la circulación segura. Fotos: www.arquitecture.com

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Redacción Construir (I)
construir@elcomercio.com

Los nórdicos, eslovenios y rusos tienen fama de fríos, austeros y hasta flemáticos. Pero cuando se observan las edificaciones que estas nacionalidades diseñan para los niños -y los estudiantes en general- esa percepción se desintegra.

Jardines de infantes, escuelas, colegios y hasta universidades muestran una fusión de espacios y colores que no tienen nada para envidiar a sus pares caribeños o brasileños, tan amantes de las paletas fuertes.

Un ejemplo de esta apropiación de los espacios y el color en beneficio de los estudiantes es el nuevo ‘jardín de la infancia’ de Cerkvenjak, un condado eslovenio ubicado en el centro de la región Slovenske Gorice.

Este pueblecito, explica http://aasarchitecture.com, se caracteriza por poseer casas unifamiliares alargadas, bajas y con cubiertas inclinadas; que cuelgan sobre las crestas de las colinas.

El nuevo jardín de infantes no rompió esta tipología urbana, sino que la reforzó con un edificio de 780 m². El diseño pertenece al estudio de arquitectura Superform, que ganó el concurso por invitación en el 2010.

Según Marjan Poboljšaj, miembro del taller, el objetivo del proyecto fue crear un sitio que, a la par que mejore la experiencia de aprendizaje de los infantes, aumente la creatividad de los niños en sus diferentes tipos de inteligencia.

Por esa razón, según Anton Žižek, otro miembro del estudio, la volumetría es irregular, con una sección de dientes de sierra. “El diseño crea pequeños patios que se abren a las áreas de juego exteriores y las paredes de cristal aseguran abundante luz natural en el interior, así como una óptima vista hacia los árboles circundantes”, explicó a http://www.architectism.com.

La fachada es de color naranja, con las ventanas contorsionadas. El interior comienza con un pasillo central colorido, que también hace referencia a los elementos en ángulo interior, lo que lleva a los niños en todas las aulas.

El interior cuenta con una amplia zona con postes de madera, los cuales sostienen el techo en volado. Este permite una conexión directa entre el área construida y el bosque exterior.

El color es parte esencial del ‘kindergarden’. Y la escala también. Ambos determinantes de diseño están pensados a escala infantil. Las baterías sanitarias son ejemplo de esa asociación. Y los pasillos de acceso a las diferentes aulas, también.

En los baños prevalecen los tonos rotundos como lilas, naranjas y verdes limón. En los corredores se suaviza la paleta y los verdes, en diversos matices y gradaciones, son los que mandan. Este estudio de color ofrece paz y serenidad a los ambientes de circulación y más alegría y dinamismo a las salas, aulas y baños.

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