24 de December de 2014 09:48

La participación estudiantil se traslada a la radio y a la televisión

En un set de televisión, cinco de los presentadores del programa ‘SOS Estudiantil’ se toman fotografías antes de grabar uno de los capítulos. Foto: Galo Paguay / EL COMERCIO

En un set de televisión, cinco de los presentadores del programa ‘SOS Estudiantil’ se toman fotografías antes de grabar uno de los capítulos. Foto: Galo Paguay / EL COMERCIO

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Amanda Granda

Hace cuatro años, cuando Alejandra Rodríguez tenía 16 años y cursaba el primer año de Bachillerato, Orlando Mosquera, director del grupo SOS Estudiantil, una red escolar y nacional que se dedica a realizar y difundir productos comunicaciones, visitó su colegio.

La idea que Mosquera expuso fue conformar un grupo de estudiantes que quieran hacer comunicación: radio, televisión, impresos y web.

A Rodríguez le llamó la atención la propuesta y decidió participar. En ese tiempo, ella iba a las capacitaciones por el gusto que sentía por hacer televisión.

A través de talleres aprendió locución, vocalización, investigación básica, formulación de preguntas para entrevistas, entre otras técnicas comunicativas.

Cuatro años después, Rodríguez se maquilla en una de las salas del set de televisión del canal de la Asamblea Nacional, en el norte de Quito.

Mientras arregla su cabello, repasa el guión que elaboró ­para el programa que está a punto de grabar: ‘La Navidad y la celebración del fin de año’.

Ya en el set. Daniel Proaño, de 31 años y quien también perteneció a la red estudiantil, pide silencio y hace una cuenta regresiva para iniciar la grabación. Él es el Jefe de piso, se encarga de que los chicos miren a la cámara adecuada cuando hablan y decide cuándo ya no hace falta hacer otra toma.

Rodríguez no hace el programa sola, a ella la acompañan Mirian Tapia, del primer año de Bachillerato del Colegio Francés y otro compañero

Ese es el tercer programa que graba Tapia. “Está empezando, por eso puede estar un poco nerviosa y no tener la soltura que ha adquirido Alejandra”, dice Mosquera, mientras mira cómo los chicos repasan sus líneas antes de que los filmen.

La posibilidad de hacer radio y televisión que tuvo Rodríguez en los tres últimos años del colegio, le facilitó la elección de su carrera universitaria. Ahora ella cursa el quinto semestre de Comunicación Social en la Universidad Politécnica Salesiana.

Tapia también quiere seguirlos pasos de su compañera. Asegura que cuando vaya a un centro de educación superior optará por estudiar Comunicación o Fotografía.

No hace falta hacer muchas tomas, los chicos manejan sus líneas, saben a qué cámara deben mirar para saludar y dar inicio al programa. “Quédate. Este es un espacio ganado para la juventud. Bienvenidos”, dicen a tres voces los jóvenes.

Proaño explica que cada lunes por la tarde los chicos graban tres programas.

Están divididos en grupos de tres y ellos plantean el tema.
La iniciativa que ahora se transmite por el canal de la Asamblea, las tardes de los martes, jueves y sábados, empezó hace 14 años. Así lo recuerda Mosquera, mentor y también comunicador social.

En la actualidad la red está conformada por 216 centros de educación secundaria entre instituciones públicas como el Colegio Simón Bolívar; municipales como la Unidad Educativa Espejo y pensionados como los colegios Julio María Matovelle, San Gabriel, entre otros.

Lo que empezó como una iniciativa para fomentar clubes de periodismo en los colegios y buscar canales para que los adolescentes se expresen, en septiembre del 2014 se planteó como una alternativa al programa de Participación Estudiantil que deben aprobar los estudiantes de Bachillerato como un requisito para graduarse.

Pero no solo los colegios están dentro de este programa comunicacional, desde el 2009, los niños de 12 escuelas de Quito también intervienen en la generación de productos radiales. El programa se denomina ‘Calcetín’ y se trasmite por Radio Municipal.

Según el Ministerio de Educación, el Programa de Participación Estudiantil prioriza la formación integral de los estudiantes de primero y segundo cursos de Bachillerato en la ejecución de planes de acción y servicio, que tengan incidencia en la comunidad.

“Es un espacio en el que se fortalece la práctica de valores, se aplican conocimientos y se desarrollan competencias para la vida”, indicó esa Cartera de Estado en un comunicado.

De vuelta al set de televisión, el turno es para un nuevo trío de estudiantes: Vanessa Restrepo del Colegio Raúl Andrade, José Raúl González del Centro Educativo John Neper y Fernanda Romo, quien en junio del 2014 se gradúo como bachiller del Colegio La Providencia y ahora cursa el primer semestre de Pedagogía.

Empieza la filmación y Restrepo mira a la cámara y dice: “¿Si el machismo es violencia, el feminismo también?” Ese es el tema central del programa que está dividido en cuatro segmentos, entre ellos un tema alternativo (en ese caso, las películas con más Premios Oscar, un video musical o una entrevista con un experto que hacen los estudiantes con grabadoras y cámaras que adquirió la red).

A diferencia del primer grupo, Restrepo, González y Romo repiten algunas veces las tomas. En cada pausa los chicos tararean una canción, bromean entre ellos y se genera un pequeño debate acerca de lo que es ser machista y feminista.
Al final, Proaño, el jefe de piso,
interviene y continúa el rodaje.

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