18 de febrero de 2016 11:42

Un centenar de variedades de papa peruana postulan para viajar a Marte

Imagen referencial. Una investigación busca determinar si es posible cultivar papa en el planeta rojo. Foto: Archivo.

Imagen referencial. Una investigación busca determinar si es posible cultivar papa en el planeta rojo. Foto: Archivo.

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Agencia AFP

Tras rigurosas evaluaciones, unas cien variedades de papa peruana fueron seleccionadas para comenzar, en las próximas semanas, las duras pruebas que determinarán si son aptas para viajar y reproducirse en las condiciones extremas de Marte.

Este centenar de especies fueron elegidas de entre un total de las 4 500 variedades registradas el Centro Internacional de la Papa (CIP) en Lima, institución que, junto a la Agencia Espacial de Estados Unidos (NASA), iniciará en un mes en Perú una investigación pionera a nivel mundial: determinar si es posible cultivar este tubérculo en el planeta rojo, el cuarto del Sistema Solar.

De estas, 40 son papas nativas de los Andes acostumbradas a crecer en diversos pisos ecológicos, a soportar los cambios bruscos del clima y reproducirse en terrenos rocosos y áridos.

Las otras 60 son variedades mejoradas genéticamente, que viven con poca agua, en superficies saladas e inmunes a los virus. Las seleccionadas pasarán una última prueba: no solo crecer en Marte sino reproducirse en cantidad y calidad, explicaron el virólogo Jan Kreuze, científico por el CIP, y Julio Valdivia Silva, astrobiólogo peruano vinculado a la Nasa en el ambicioso proyecto.

"Estamos casi 100% seguros que muchas de las seleccionadas pasarán las pruebas", aseguró Valdivia. Las variedades destacadas servirán también para adaptarse en los desiertos más duros de África y de otras regiones que sufrirán por el cambio climático.

"Debemos estar preparados para el futuro, dar respuesta al proceso de desertificación que vive la Tierra, está subiendo la temperatura y hay regiones con alto contenido de sales en suelo", explicó Kreuze.

En la Pampa de la Joya, en la región Arequipa (sur), se encontró suelo muy semejante al hallado en Marte por el vehículo explorador Curiosity. "Tiene características físicas, químicas, geológicas y orgánicas similares al planeta rojo", señaló Valdivia.

Se tiene previsto llevar cuidadosamente y libres de contaminación unos 100 kilos de tierra desde esa zona hasta el CIP de Lima. Ello se concretaría en marzo. Luego, en un plazo de tres meses, se construirá un laboratorio con un pequeño domo, donde se simularán las complejas condiciones de la atmósfera marciana, que contiene mayoritariamente dióxido de carbono, además de ser un territorio expuesto a radiación ultravioleta extrema.

Las investigaciones contarán con la cooperación de dos científicos de la NASA desde Estados Unidos (Christopher Mackey y Melisa Guzmán), nueve investigadores del CIP y un especialista de Dubái (Emiratos Árabes), contó Valdivia. En las siguientes etapas podrían integrarse más científicos de la NASA.

"En uno o dos años tendríamos resultados más concretos y para que una misión (robot) con la variedades de papa vaya a Marte sería en más de cinco años, antes que lleguen los humanos", señaló.

Si las escogidas no se adaptan al suelo traído de La Joya, habrá que aplicarles nutrientes y someterlas a radiación. "Si eso tampoco funciona, se aplicará una nueva tecnología que la viene utilizando el CIP denominada aeroponia", precisó.

"En un domo o cubículo se hace que la raíz de la papa esté en el aire, expuesta, donde se le alimenta con nutrientes a través de spray y un sistema para eliminar las toxinas. En la parte superior se acondiciona temperatura controlada de acuerdo a las condiciones atmosféricas de Marte, además de radiación ultravioleta, de tal manera que la papa crezca", explicó Valdivia.

En los próximos años, la NASA planea construir en la Pampa de la Joya, a 70 kilómetros de la ciudad de Arequipa, cerca de una base militar aérea peruana, un centro de investigación marciana, como ya existe en Utah, al oeste de los Estados Unidos; en Groenlandia, en la Antártida y en Rusia, debido a sus condiciones hostiles para el cultivo.

Su paisaje es visualmente parecido al planeta rojo, por sus dunas y formación rocosa. La idea es que la base sea una réplica perfecta del territorio y atmósfera marciana, con los mismos elementos, radiación, suelo, con el fin de que sirva para futuras investigaciones. 

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