3 de marzo de 2015 10:11

Padres se solidarizan con su hija y se tatúan su gran mancha de nacimiento

Los padres se tatuaron para que la niña no se sintiera diferente o sola en el mundo. Foto: El Mercurio de Chile. GDA

Los padres se tatuaron para que la niña no se sintiera diferente o sola en el mundo. Foto: El Mercurio de Chile. GDA

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Para celebrar sus 40 años, Tanya Phillips decidió hacerse un tatuaje distinto al que se suele ver los cuerpos de la personas. Se trata de una gran mancha rosada que cruza un costado de su pierna derecha.

Poco tiempo después, su marido Adam optó por hacerse el mismo tatuaje y en el mismo lugar; la única razón por la que ambos soportaron horas de aguja y tinta es su pequeña hija de 18 meses, Honey-Rae.

Esta familia de Inglaterra -compuesta también por otros tres niños-, hizo de esta forma un pacto de amor, simbolizado por la gran marca de nacimiento de Honey-Rae.

Tras un complicado parto, Tanya recién pudo ver por completo a su hija cuando ésta estaba en una incubadora, y pudo notar cómo la pequeña tenía una gran mancha que la acompaña hasta hoy en día, y que abarca desde la punta de su pie derecho hasta llegar casi a su espalda.

"Desde el momento que ella nació, le dijimos que era hermosa y constantemente la bañamos de besos", comentó Tanya al The Mirror. "(Sin embargo), como cualquier mamá, no quería que ella fuese diferente. Quería que fuera exactamente igual que otros niños sanos. Y pese a que la mancha no era peligrosa, sabía que tendría un gran impacto en el resto de su vida", agregó.

Según explicó la mujer, aún siendo bebé, la marca de nacimiento de Honey-Rae ya atraía la mirada de otros padres, y finalmente, decidió hacerse el tatuaje, luego de escuchar cómo un matrimonio hacía comentarios sobre la mancha de la menor, un día que la niña jugaba con pantalones cortos.

"Aunque a nuestros ojos ella es perfecta, yo sabía que otras personas podían apuntarla y mirarla cruelmente", comentó Tanya, agregando: "La gente es cruel incluso sin darse cuenta. Y sé que si los adultos podemos ser tan insensibles, los niños en el colegio también pueden llegar a ser crueles, aunque no tengan la intención de serlo".

Según relató, las sesiones para realizar los tatuajes de ella y Adam fueron dolorosas, pero valieron la pena. "Cuando la hinchazón se pasó, se lo mostré a Honey-Rae, ella tocó despacio el tatuaje y sonrió mientras decía 'iguales', apuntando su pierna (…) yo no podría estar más feliz".

"La mayoría de la gente podría pensar que es muy extremo lo que hicimos, pero para nosotros era lo más natural que podíamos hacer para asegurar que nuestra hija nunca se sintiera diferente o sola en el mundo", concluyó.

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