1 de junio de 2014 19:18

Orwa Nyrabia y la guerra siria

Orwa Nyrabia productor de la película siria 'Return to homs' que se proyectó en los EDOC 2014. Foto: Diego Pallero/ EL COMERCIO

Orwa Nyrabia productor de la película siria 'Return to homs' que se proyectó en los EDOC 2014. Foto: Diego Pallero/ EL COMERCIO

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Redacción Cultura

Sí. En Siria hay guerra. Y es una que va dejando una estela de horror y destrucción entre sus pobladores. La gente muere en las calles. Militares y civiles se enfrentan. Y la única esperanza que ambos tienen es la supervivencia.

Y es que para hablar de una Siria tan presente en la memoria basta revisar los 87 minutos que dura el documental ‘Return to Homs’, dirigida por Talal Derki y producida por Orwa Nyrabia. La cinta fue presentada en el país en el marco de los Encuentros del Otro Cine 2014.

Además de mostrar cómo las balas y los misiles han destruido a Homs, una ciudad que concentra gran cantidad de opositores al régimen sirio, el filme es una puerta para conocer el manejo de este tipo de situaciones detrás del lente de una cámara.

Nyrabia, quien a la par de productor fue uno de los camarógrafos de la película, comenta que el principal riesgo en estos trabajos es el anonimato del equipo de rodaje.

En su caso, y en una época (2011-2013) en la que los medios no estaban autorizados a difundir material audiovisual del enfrentamiento sirio, la cámara pasaba por un proceso de desmontaje de tres horas, tiempo en el que dividía el equipo en 15 partes capaces de ser resguardadas en partes del chasis de un auto.

Video: YouTube, canal: IDFA

Alejadas de la mirada de los militares, las piezas podían pasar los filtros de seguridad ubicados en distintos puntos de la ciudad o la carretera. Solo entonces, y tras otras tres horas para reconstruir la cámara, era posible capturar las imágenes de Homs.

¿Cuál es la verdadera impacto de un documental que muestra, en primera línea, la situación siria? De una u otra forma, Nyrabia tiene la intención de concientizar a la humanidad sobre la gravísima situación sociopolítica de su país. No solo porque varias naciones, incluido Ecuador, han rechazado la intervención militar extranjera sobre el territorio sirio.

El hecho de que en tres distintas ocasiones casi pierda su vida resulta, para él, el más fehaciente testimonio del impacto que está adquiriendo la cinta en los debates sobre la violencia en este Estado.

Los años de rodaje han resultado en más de 130 horas de material documental. Testimonios de revolucionarios y ciudadanos desprotegidos es el más grande tesoro de este proyecto fílmico. Es por eso que la selección final de las escenas consistió en una de las tareas más titánicas de la película. El resultado final es un largometraje en el que se entremezclan el llanto, la alegría, el desasosiego y la indignación.

Una de las escenas más cautivantes de la película es aquella que captura el paso de la guerra por los rostros de los niños, muchos de ellos muertos. Y es en este punto en el que cabe preguntarle a Nyrabia: ¿cómo se piensa ahora la maternidad en un país en crisis? “A pesar de todos los problemas, Siria se revitaliza en una nueva generación de niños que han nacido en medio de la guerra. Con suerte, ellos tomarán consciencia de que, al nacer en tiempos difíciles, la violencia no es la mejor respuesta para todo”.

Sin embargo, y esto lo mantiene en claro Nyrabia, la violencia sí es una respuesta a la violencia. Las primeras imágenes del documental muestran cómo se desarrollaron las manifestaciones pacíficas en el país. Y como resultado quedó la muerte. “No todos los que tienen un arma en sus manos son malos”, lo dice el documentalista. Enfatiza sobre esto tras hablar de los revolucionarios que se vieron forzados a tomar metralletas y pistolas luego de ver morir a sus padres, hermanos, amigos en las calles y a manos militares.

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