27 de mayo de 2014 22:26

La oralidad afroesmeraldeña, en un documental

Las cantoras de arrullos y chigualos de la población de Timbiré, a orillas del río Cayapas, en la zona norte de Esmeraldas. Foto: Marcel Bonilla / EL COMERCIO
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Marcel Bonilla
Esmeraldas

Cuando Guido Nazareno eleva su aguda voz, el auditorio queda como estático en sus asientos o firmemente de pie para escuchar su cántico acompañado de lamento o alegría. 

¿Quién sabe si al escucharlo en el reciente documental sobre las tradiciones vernáculas de Esmeraldas: ‘Memorias de la tradición oral del pueblo afroesmeraldeño’, el espectador también se quede paralizado de emoción?

La trova triste que recoge una faceta de la esclavitud y la libertad se expresa oralmente acompañada del ritmo de la marimba, el bombo, las maracas y el guasá. Instrumentos utilizados por el pueblo afro para contar sus historias.
Nazareno, de 44 años, es uno de los cultores de esta tradición afro, a la que está vinculado desde hace 30 años. Aprendió de su tío, Segundo Nazareno, uno de los cantantes de las tradiciones ancestrales en Esmeraldas, y dueño de una voz prodigiosa. Oriundo de la zona norte de la provincia, heredó de sus antepasados el canto del arrullo y el chigualo.
Uno de sus referentes ha sido Guillermo Ayoví, conocido como Papá Roncón.

Rescatar estas tradiciones orales es el reto que se ha impuesto la Casa de la Cultura de Esmeraldas, que trabaja en la elaboración de este documental. En esa provincia no se ha llevado un registro que dé cuenta de cómo los cantores (hombres y mujeres) elaboran sus letras que recrean los tiempos de la esclavitud, la celebración del nacimiento de un niño o de la cosecha ni cómo alababan a sus dioses: batalá, changó y verejú o yemayá.
Con el documental se aspira a conocer esos detalles que mantienen viva la rica cultura de los pueblos asentados en los ríos Santiago, Cayapas, Ónzole, Bogotá, Tululbí, Cachaví y Mataje, en el norte de la provincia de Esmeraldas.
El documental, que ya fue rodado y que está en fase de edición, recoge los saberes de grupos de baile, cantores, decimeros y contrapunteros antiguos de esa zona del país.
La figura de Papá Roncón es medular en el filme, por tratarse de uno de los máximos exponentes de la cultura afro, quien ha dado a conocer a Esmeraldas por el canto. “Tenemos una rica expresión oral, pero se debe fortalecer la tradición del pueblo afro con verdaderas escuelas de baile y canto”, dice contundente Papá Roncón.
“¡Adiós niñito / la gloria te está llamando! / ¡Niñito subite al cielo / la gloria te está llamando!” reza un fragmento de un chigualo de Rosa Wila, una cantora tradicional, representante de la agrupación La Voz del Niño Dios. Ella opina que se debe hacer énfasis en los ritos ancentrales que han sido opacados por ritmos nuevos.
Los grupos de baile incluyen a personajes míticos de la cultura afroesmeraldeña como La Tunda, que es la mujer que se lleva a los niños al monte. O El Riviel: alma de un ahogado que viaja en una canoa pequeña y busca a personas para ahogarlas; también está el Duende: hombre de sombrero grande que enamora a las mujeres; y La Gualgura: gallina grande que infunde miedo.
El documental también recoge el aporte de Petita Palma, otra cantora que con sus letras ha dado a conocer el martirio de los esclavos en las barracas y cómo fueron liberados.
El rodaje de la película se realizó durante cuatro meses en Borbón, Canchimalero, Timbiré, La Tola, San Lorenzo, Atahualpa, en el norte de la provincia de Esmeraldas, y tendrá una duración de una hora.
No solo recoge cánticos, también a los decimeros del río Santiago, Cayapas y Rioverde como Melquiades Quiñónez, y en Quinindé, Jalisco González.
El antropólogo Adison Guisamano, explica que el chigualo, por ejemplo, es usado en caso de que muera un niño de hasta 10 años; la costumbre se mantiene muy arraigada.
Todas estas tradiciones se verán en la cinta, que tiene previsto ser proyectada a finales de junio en la Casa de la Cultura de Esmeraldas. El presidente de esa institución, Alberto Santoro, asegura que el documental busca sensibilizar a todos quienes hacen cultura. Para cumplir con ese objetivo de manera sostenida y a largo plazo, el presidente del Observatorio Cultural de Esmeraldas, Hermenegildo Rodríguez, cree que la Universidad Luis Vargas Torres debe crear una cátedra.
A criterio de Rodríguez, ese es el espacio natural para dar a conocer el origen de los más de 60 asentamientos de las culturas afrodescendientes en Esmeraldas, y de esta manera iniciar un verdadero estudio académico de sus tradiciones culturales y orígenes.

En contexto

Según Uriel Castillo, presidente de la Comisión Interventora de la Universidad Luis Vargas Torres, de Esmeraldas, esa institución académica está analizando algunos pedidos que se han realizado para instituir una cátedra que estudie esta tradición afro en esa región.

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