19 de enero de 2016 21:35

Los opuestos vistos desde la dialéctica andina

La reserva del Museo Antropológico y de Arte Contemporáneo de Guayaquil guarda cientos de piezas. Foto: Archivo EL COMERCIO

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Alexander García

El pensamiento en términos binarios es inherente a la humanidad. Pero las culturas ancestrales de Sudamérica tenían su forma de entender la relación entre elementos contrapuestos, según la historiadora Carmen Dueñas de Anhalzer.

Las culturas precolombinas de las regiones de influencia andina tenían su propia dialéctica, una cosmovisión resultante de la aplicación de un principio de oposición complementaria, asociada a las nociones de lo masculino y femenino.

La charla de Dueñas inauguró el ciclo 2016 del programa de actualización continua de la Corporación Nacional de Arqueología, Antropología e Historia (Conah) de la Escuela Superior Politécnica del Litoral (Espol). “Toda la realidad estaba constituida por opuestos complementarios. Había dioses masculinos y femeninos”, explica la historiadora, catedrática de la Universidad San Francisco. En la organización social el ayllu, la comunidad campesina, estaba dividida en dos mitades opuestas. Hanan era la mitad de arriba y hurin, la de abajo, “por eso existió hanan Quito y hurin Quito”.

En la dialéctica occidental se aplican silogismos como el siguiente: A no es igual a B, de la contradicción entre A y B, surge una nueva realidad que llamaremos C, esta nueva realidad genera su contrario, que le llamaremos D… y así sucesivamente.

La dialéctica occidental elimina siempre lo anterior para avanzar hacia nuevas realidades. En la dialéctica andina esos opuestos se complementan, un elemento depende del otro para existir, dice Dueñas. “Lo andino está lejos de la negación de la negación”.

La relación de los ayllus, por ejemplo, debe ser entre iguales, aunque existe rivalidad y contrariedad entre los dos bandos nunca se propende a que una mitad de la comunidad anule a la otra, según la investigadora. En medio de esas dos partes está el chaupi, un espacio neutral, de intercambio y contacto, donde los habitantes de las dos mitades se encuentran, realizan trueques y celebraciones conjuntas.

El concepto se extrapola también a la lucha armada, el arqueólogo Jorge Marco Pino, uno de los asistentes a la charla, menciona la forma de entender la guerra como un rito, entre los factores que pudieron contribuir a la rápida caída del imperio inca frente a la invasión española.

Aunque estas sociedades reconocen la asimetría -en el caso de los incas tienen comuneros trabajando para ellos- las obligaciones son recíprocas. “La reciprocidad se concibe como un intercambio de dones (favores) y contradones, que obliga a las partes, en una relación que no se puede violentar”. Estos rasgos de reciprocidad se pueden rastrear en los valores de los pueblos indígenas hasta nuestros días.

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