5 de septiembre de 2016 00:00

‘Operativo Nobel’, en Guayaquil

Este año Coetzee fue homenajeado con un Doctorado Honoris Causa por la Universidad Iberoamericana, México. Foto: EFE

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Alexander García

La primera revelación es que John Maxwell Coetzee lee español con fluidez, aunque según dice no siente la suficiente confianza como para escribir en este idioma.

Sigue la literatura de la región y su mayor expectativa antes de llegar a Guayaquil, este miércoles, es conocer a nuevos escritores de América Latina, según expuso en un intercambio de correos con periodistas de EL COMERCIO, en el que accedió a contestar un cuestionario.


El escritor sudafricano, premio Nobel de Literatura del 2003, ofrecerá una conferencia magistral sobre la censura, como parte de la Feria Internacional del Libro de Guayaquil. El evento se realiza por segunda ocasión, con organización municipal, desde este miércoles hasta el domingo en el Centro de Convenciones.

El narrador leerá además un capítulo de su nuevo libro, ‘The Schooldays of Jesús’ – continuación de su novela ‘La infancia de Jesús’-, publicado el mes pasado en Holanda y que el sello Random House lanzará en español a inicios del 2017. 


El interés por la literatura de la región y por el español en un autor de habla inglesa –cuenta por correo que ha comenzado a leer al argentino Antonio di Benedetto, a quien admira por “la fuerza y concisión de su lenguaje, por su extraña visión del mundo”– pudo abonar el camino para su llegada a Ecuador. 


Los organizadores de la Feria han descrito al Nobel como un hombre reservado y huidizo. Es conocida su aversión por las entrevistas, sobre todo aquellas en las que le solicitan hablar de su obra. Y sabían que una de las primeras condiciones para traerlo a Ecuador era que no concedería entrevistas. 


Tatiana Landín, miembro del Comité de Contenido Literario de la Feria, quien se dio a la tarea de convencer a un agente de Coetzee, y quien de pronto se encontró intercambiando correos con el propio Nobel, destaca la generosidad, sencillez y apertura del novelista sudafricano. 


Tras el terremoto del pasado 16 de abril, el autor les escribió a los organizadores preguntando por la situación de los miembros del Comité y por el estado del Ecuador.
 Landín se llenó de perseverancia y paciencia e inició una búsqueda mundial de un escritor de la envergadura de un Nobel desde el año pasado. La idea era comenzar a poner al evento en el mapa de las ferias internacionales del libro, en la región.


La gestión con el sudafricano comenzó en enero de este año; y en marzo, Gloria Gallardo, presidenta de la Empresa Pública Municipal de Turismo, entidad organizadora de la cita, confirmó a Coetzee como la figura principal de la feria. 
El escritor puso en contacto a los organizadores con María Soledad Constantini, la directora de la sección Literatura del Museo de Arte Latinoamericano de Buenos Aires (Malba), y conductora de la Biblioteca Personal de Coetzee, que publica la editorial El hilo de Ariadna en Buenos Aires.

Se trata de una selección e introducción de 12 clásicos de la literatura universal que han acompañado al Nobel a lo largo de su vida.
Constantini tenía previsto en principio acompañar al autor en su visita a Guayaquil, lo que hubiera abierto la posibilidad de una charla durante una de sus conferencias, pero tuvo que cancelar su asistencia porque se cruzaba con las actividades del Malba.


“Si uno revisa sus viajes a Colombia y Argentina, su colaboración con universidades, la Cátedra Coetzee (Literaturas del Sur) que tiene en Buenos Aires, a la que asiste regularmente, es evidente que hay un interés especial por América Latina”, dice Landín.

Coetzee arribará al Puerto Principal este martes, donde permanecerá cuatro días. El autor se suma a los premios Nobel de literatura Gabriela Mistral y José Saramago, que visitaron la urbe en su momento. 
“John Maxwell Coetzee es un nombre de enorme respetabilidad y trascendencia, con una obra universal, libérrima, crítica y feroz con las mezquindades de nuestro mundo”, destaca la crítica Cecilia Ansaldo, quien desde la primera edición dirige el Comité de Contenido Literario del evento.

La capacidad del escenario principal donde se presentará el sudafricano es de solo 300 personas, por lo que los organizadores recomiendan llegar con la suficiente antelación a sus dos participaciones públicas. 
La traducción de la conferencia al español será simultánea y no está previsto que el sudafricano responda preguntas en sus dos intervenciones públicas en el recinto.

“El intercambio dependerá de la generosidad del Nobel. Habría sido una maravilla poder deslizar una pregunta sobre el libro ‘Las manos de los maestros’, publicado en abril, una colección de dos tomos de ensayos con su pensamiento crítico en torno a los escritores esenciales de la literatura universal”, explica Ansaldo. 
La agenda de visitas turísticas, encuentros y otro tipo de actividades estará abierta a lo que quiera asumir y aceptar el autor.

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