4 de November de 2014 21:09

ONG y gobiernos buscan definir normas para conservar 32 especies

Especialistas del mundo se reunieron ayer en Quito, durante la Conferencia de las Partes. Foto: Jenny Navarro/ EL COMERCIO.

Especialistas del mundo se reunieron ayer en Quito, durante la Conferencia de las Partes. Foto: Jenny Navarro/ EL COMERCIO.

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Nancy Verdezoto.  Editora
nverdezoto@elcomercio.com (I)

Las especies migratorias han entrado en las listas rojas internacionales por lo amenazadas que se encuentran.
Por ello, ayer (4 de noviembre) los delegados de 120 países del mundo, que participan en la XI Conferencia de los Estados parte de la Convención para la Conservación de las Especies Migratorias (COP 11 CMS), debatieron sobre cómo protegerlas.

La cita, que culminará el domingo (9 de noviembre), busca -entre otras cosas- la inclusión de 32 especies en los apéndices I y II de protección. Esto significa, según el secretario general de la CMS, Brandee Chambers, dos niveles de conservación.

El primero (apéndice II), que determina la obligatoriedad de crear políticas públicas internacionales y locales para el cuidado de las especies; y el segundo (apéndice I), que restringe por completo cualquier captura o pesca de la fauna.

Este énfasis en los tiburones se origina por la gran cantidad de animales de estas especies que han sido pescados.

En ese sentido, el Ecuador junto a Costa Rica propusieron enlistar al tiburón martillo en el apéndice II, como un primer paso para la conservación. Otros países, como Egipto y la Unión Europea, como bloque, pidieron que se añada también a los tiburones zorro y sedoso.

Según datos de las Naciones Unidas, se calcula que más de la mitad de todas las especies de tiburones y manta rayas está amenazada o casi amenazada de extinción. A estas especies se suman el oso polar y el león africano, cuyas poblaciones se han reducido ostensiblemente en los últimos años.

Canadá, que propuso la protección especial para los osos, señala que el Ártico alberga a alrededor de 16 000 osos polares, aproximadamente los dos tercios de la población mundial, que se calcula entre 22 000 y 25 000.

Por ello, plantean la necesidad de establecer políticas a escala global para la conservación de estos animales, que están en riesgo por la caza para obtener sus pieles.

Algunos de estos animales ya forman parte de las listas de la Convención Internacional contra el Tráfico de Especies Silvestres (Cites), pero se requiere que se las incluya en la CMS también, como una medida para asegurar la protección.
John Scanlon, secretario genJohn Scanlon, secretario General de CITES, señaló que la COP 11 es una de las citas más importantes del año, porque busca lograr definir acuerdos y concretar acciones en conjunto de cooperación para lograr el cuidado de las especies.

Por ello, destacó la labor que ha hecho el país por fortalecer la conservación animal. La principal acción: el reconocimiento de los derechos de la naturaleza en la Constitución y la determinación de normas inferiores vinculadas a este tema.

Sin embargo, destacó que esta tarea debe ser complementada con los acuerdos internacionales, que protejan las especies fuera de las fronteras, pues al ser especies migratorias recorren todo el planeta en función de su ciclo de vida.

“Hemos hecho avances importantes con respecto a China, por ejemplo, para crear conciencia sobre el no consumo de aletas de tiburón. Sus funcionarios públicos ya no comen sopa de aleta”, explicó Chambers.

En la Conferencia participan también personalidades que han dedicado su vida a la conservación. Entre ellos Phillipe Cousteau, nieto del famoso biólogo francés Jacques Cousteau. Él aseguró que el trabajo recién inicia en cuanto a la protección y que falta mucho por hacer, pero este tipo de citas mundiales ayudan a establecer los mecanismos de aseguramiento del ambiente. “Este es el momento de construir un futuro para nuestros hijos”, dijo el investigador.

En la primera conferencia del evento también intervino Boyan Slat, un joven de 20 años que creó su propia organización ambiental, Ocean clean up, que se dedica a limpiar los mares de los plásticos que son arrojados al agua.

Empezó hace varios años, pero ya ha desarrollado un mecanismo para recopilar la basura de los océanos. Los resultados de su trabajo se verán desde el 2020, cuando se hayan recogido los desechos de una isla artificial de plástico, que flota en el Pacífico.

La COP 11 sigue hoy( 5 de noviembre) con exposiciones de los países sobre las medidas a tomar y las especies en riesgo.

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