23 de julio de 2017 00:00

60% del océano carece de dueño

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La ONU propone un tratado internacional para cuidar la biomasa de las aguas abiertas frente a la pesca a gran escala. Imagen: Ingimage

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Isabel Alarcón. Redactora (I)
ialarcon@elcomercio.com

La conservación de los océanos exige nuevas reglamentaciones. Científicos y defensores de la naturaleza piden más controles para el 60% de los mares que actualmente no tienen dueño.

A propósito de las cuatro reuniones de la Organización de las Naciones Unidas para alcanzar un acuerdo global sobre la protección de la vida en alta mar, la semana pasada se presentó un informe que muestra la importancia de estas zonas que no cuentan con leyes específicas para su protección.

Alex Rogers, coautor del estudio y profesor de la universidad de Oxford, explica que la investigación se centra en las aguas que están fuera de las jurisdicciones nacionales. Es decir, que se encuentran al pasar la zona económica exclusiva, que está por lo general a 200 millas náuticas (370, 4 kilómetros) de las costas de un país.

Este es el ecosistema más grande en el planeta, ya que el 45% de la Tierra está cubierta por estos mares y la mitad de la productividad de los océanos se encuentra en esta zona.

De las 80 millones de toneladas de peces en el océano, aproximadamente 10 millones de toneladas se pescan en estos mares sin dueño y la mayoría de la pesca es de atún o especies similares.

Algunas de estas actividades son sustentables, dice el coautor del estudio, pero otras están asociadas con impactos ambientales significantes como la captura incidental de tiburones.

Lucy Woodall, también autora del estudio y miembro del departamento de Zoología de la Universidad de Oxford, explica que las afectaciones en los mares internacionales repercutirán en todo el planeta. El ecosistema marino es complejo, dice, y por eso, todas las presiones en el océano se combinan para crear un nivel de amenaza elevado.

En alta mar, los peces más afectados son aquellos de aguas profundas que tardan mucho tiempo en madurar, lo que los hace más vulnerables a la pesca.

La polución por los restos plásticos o químicos también es una de las amenazas que está atacando a las zonas más alejadas de los océanos. A esto se suman los efectos del cambio climático y la contaminación por el uso de pesticidas en agricultura.

Según Rogers, es difícil determinar qué zonas pertenecientes a estos mares sin dueño son las más afectadas, debido a la poca información que se tiene de las actividades que se realizan en esos puntos. 

Para Woodall, la Bahía de Bengala, ubicada en el océano Índico, es una de las zonas que se encuentra en un punto de inflexión debido al desarrollo de bacterias que están capturando el oxígeno y afectando la biodiversidad.

Estos “puntos de inflexión”, indica la autora, ocurren tras un “cambio drástico” en el hábitat, sus especies principales y las condiciones ambientales que producen un giro en las principales funciones de los ecosistemas.

La ONU actualmente se está enfocando en la creación de un marco legal para la conservación de la biodiversidad en los mares internacionales y establecer medidas para regular la pesca en zonas vulnerables o con técnicas que amenacen a las especies. Además, se busca realizar análisis de las actividades industriales y tomar medidas sobre los recursos genéticos marinos.

Rogers espera que con el nuevo acuerdo de la ONU se establezcan áreas protegidas en esta porción de aguas internacionales.

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