20 de agosto de 2014 09:24

Observatorio capta dos regiones de intensa formación estelar en la Vía Láctea

En la izquierda de la imagen, la región dominada por el cúmulo NGC 3606 y a la derecha, la acumulación de nubes de gas conocido como NGC 3576. Foto: ESO/G. Beccari
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El Observatorio Austral Europeo (ESO) captó una nueva imagen de dos regiones de intensa formación estelar en el sur de la Vía Láctea, una de ellas conocida por tener la mayor concentración de estrellas masivas descubierta hasta ahora en nuestra galaxia.


La imagen, explica el ESO en un comunicado, fue tomada desde el Observatorio La Silla, instalado en el norte de Chile, y muestra los cúmulos estelares NGC 3603 y NGC 3576, ambos situados en el brazo espiral de Carina-Sagitario de la Vía Láctea.

El primero de estos conjuntos de estrellas, ubicado a unos 20 000 años luz de la Tierra, es "extremadamente brillante", pues se localiza en una zona de formación estelar muy activa.

A medida que las estrellas jóvenes comienzan a brillar y a hacerse visibles, se crean nubes de gas y plasma brillantes a su alrededor, conocidas como regiones HII, que pueden alcanzar un tamaño de varios cientos de años luz de diámetro.

La que rodea al NGC 3603 se distingue por ser la más masiva en nuestra galaxia y debe su característico brillo a la interacción de la luz ultravioleta que emiten las estrellas que conforman este cúmulo con las nubes de gas de hidrógeno.

Mientras, el cúmulo NGC 3576, que está a unos 9 000 años luz, destaca por poseer dos grandes objetos curvos, "similares a los ensortijados cuernos de un carnero", señala el observatorio.

Estos filamentos son consecuencia de los vientos estelares procedentes de las jóvenes estrellas de las regiones centrales de esta nebulosa, que han arrastrado el polvo y el gas hacia el exterior a lo largo de cerca de cien años luz.

En la parte superior de este cúmulo también destacan dos nubes negras –conocidas como glóbulos de Bok–, que pueden convertirse en potenciales lugares para una futura formación de estrellas.

Ambos conjuntos estelares fueron observados por primera vez por el astrónomo inglés John Herschel en 1834, durante su expedición de tres años dedicada al estudio sistemático de los cielos australes cercanos a Ciudad del Cabo, en Sudáfrica.

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