9 de diciembre de 2016 10:34

La nueva obra de Saidel Brito complejiza la caricatura política

El cubano-ecuatoriano ahonda en la pintura histórica en ‘Curul’, exposición que inaugurará mañana

El cubano-ecuatoriano ahonda en la pintura histórica en ‘Curul’, exposición que inauguraró este jueves 8 de diciembre de 2016. Foto: Cortesía

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Alexander García
Redactor (I)

Los repertorios vinculados a la gráfica y a la caricatura de prensa son sometidos a una suerte de subversión de sus significados originales en la más reciente obra de Saidel Brito. El artista fusiona trabajos de caricaturistas que han ironizado con la actualidad y el poder político del Ecuador, desde la vuelta a la democracia.

En ‘Curul’, la exposición que inaugurará mañana en la galería guayaquileña DPM, el artista cubano-ecuatoriano explora una veta del género de la pintura histórica que ha marcado su producción. Una nueva forma de apropiación de la gráfica de las páginas de opinión de los periódicos –dice–, con las que ya había trabajado hace 20 años.

La muestra está integrada por una instalación –una silla de poder tallada en madera– y 18 pinturas elaboradas en tres improntas visuales distintas. En la obra que abre la exposición se destaca un personaje anónimo, con un largo índice acusador en el que se monta una mira telescópica de fusil. En el siguiente aparecen satirizados los expresidentes José María Velasco Ibarra y Carlos Julio Arosemena Monroy.

El que le sigue -tampoco exento de humor- es un extraño fresco de guerra con bombas y helicópteros cayendo en las montañas y un cóndor espantado, mientras a las playas llega un ‘Niño’ montando en una gran ola, con un garrote en el hombro. Y el expresidente peruano Alberto Fujimori mira al espectador a través de sus lentes cuadrados y armado.

Las caricaturas pertenecen a distintos momentos históricos, a problemáticas o temáticas diferentes e incluso son de distintos autores, que ahora dialogan y conviven en un solo cuadro. Los expresidentes Sixto Durán Ballén, Rodrigo Borja u Osvaldo Hurtado, acaso el propio Jaime Nebot, alcalde de Guayaquil, en un antiguo exabrupto, aparecen en las pinturas, aunque cada vez los personajes se tornan menos identificables.

El trabajo del artista se ha caracterizado por revisar los imaginarios históricos que reactivan sus significados a partir de imágenes aparentemente desvinculadas. “Las imágenes tienen esa capacidad de modularse, de diluirse, de perder su sentido de inmediatez y, a través de la recuperación que hago, se cargan de nuevos sentidos”, comenta Brito, profesor de la Universidad de las Artes. “A partir de la fragilidad de la memoria se van construyendo otros tipos de relaciones, que pasan también por el tamiz coyuntural”.

Las pinturas amarillentas o doradas fueron elaboradas sobre tela con acrílico acuarelable con capas de pintura y veladuras. La misma técnica para un conjunto de piezas con siluetas oscuras bajo superposiciones de frases extraídas de las burbujas de texto de las caricaturas. Mientras que un cuerpo de obras grises azuladas fueron elaboradas en carboncillo sobre papel.

El método de trabajo de Brito consiste en archivar ensayos, notas de prensa, noticias, conversaciones o caricaturas que le interesan. Para esta exposición, cuando tuvo archivadas viñetas de Bonil (Xavier Bonilla) y de Robin (Luis Peñaherrera, fallecido en agosto pasado), se dio a la tarea de iniciar una investigación de diario El Universo de los últimos 30 años y entabló los diálogos que muestra ‘Curul’.

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