14 de diciembre de 2014 21:47

‘Esas Putas Asesinas’ junta la desgracia y el deseo

María Josefina Viteri es una de las dos actrices (la otra es Dolores Ortiz) que dan vida a la protagonista de ‘Esas Putas Asesinas’; en esta imagen se la ve en una de las escenas finales. Foto: Eduardo Terán / EL COMERCIO

María Josefina Viteri es una de las dos actrices (la otra es Dolores Ortiz) que dan vida a la protagonista de ‘Esas Putas Asesinas’; en esta imagen se la ve en una de las escenas finales. Foto: Eduardo Terán / EL COMERCIO

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Ivonne Guzmán

Todo en la Casa Moujou presagia el error, el dolor, la violencia, en fin, la recreación del deseo convertido en desgracia, en muerte. Cuando la luz se enciende e ilumina las sábanas de decorado que ondean al viento en el patio delantero, y el público entra a la casa, comienzan 30 minutos de angustia traducida al lenguaje del performance teatral.

La propuesta del colectivo Mitómana/Artes Escénicas en ‘Esas Putas Asesinas’ (una adaptación libre del cuento ‘Putas Asesinas’, de Roberto Bolaño) tiene varios puntos altos. Uno de ellos es la instalación que han logrado hacer de una casa entera. Solo Casa Moujou amerita una nota aparte; con la participación de David Intriago, Israel López, María Josefina Viteri y María José Terán, y la colaboración de Raffaella Descalzi y Julio Baquero, el escenario por el que circulan actores y público invita a la contemplación. La casa se convierte en un personaje más en esta obra dirigida por Gabriela Ponce.

Las actuaciones de Dolores Ortiz y María Josefina Viteri constituyen otro puntal de ‘Esas Putas...’, pues en ambas actrices recae la mayor cargadramática y física de la obra; y lo logran con sobriedad y contundencia, sin necesidad de recurrir a actuaciones afectadas ni grandilocuentes. Ambas transmiten aquello que mueve, que duele, que horroriza a la mujer del cuento de Bolaño que ha ido a buscar al estadio a un hombre, Max, que apareció en la televisión y lo ha llevado a su casa ¿para matarlo? Todo indica que sí.

David Frank es Max, el objeto del deseo/venganza de la mujer representada en formato coral por Viteri y Ortiz. La presencia escénica de Frank es más que nada de apoyo e impone el ritmo violento de esta trama potente que revuelve el estómago y eriza la piel.

Quienes se quieran acercar a esta experiencia escénica pueden hacerlo el 23, 24 , 29, 30 y 31 de enero, a las 19:30 o 20:30, en la Italia N31-101 y Vancouver.

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