13 de April de 2015 18:12

Una obra que divide opiniones: balance de la obra de Galeano

Eduardo Galeano, autor de 'Las venas abiertas de América Latina', falleció hoy, 13 de abril a los 74 años de edad. Foto: EFE.

Si para unos Eduardo Galeano es un autor indiscutible, para otros el balance de su obra arroja un resultado paradójico. Foto: EFE.

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Diario El País de Uruguay
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El fecundo legado literario de Eduardo Galeano despierta reacciones dispares, y ni el luto por su fallecimiento logró acallar las voces más duras al respecto. Si para unos es un autor indiscutible, para otros el balance de su obra arroja un resultado paradójico.

Para Pablo Rocca, profesor titular grado cinco de Literatura Uruguaya, de la Facultad de Humanidades y Ciencias, el fallecido escritor tiene un sitio ambiguo en las letras nacionales: “Ocupa un lugar paradójico: quizá el escritor más reconocido y hasta de los más leídos en el siglo XX”, dice, “y no sólo por públicos de clases medias altas que han dado el tono de la lectura ‘literaria’ en las últimas décadas, y el menos apreciado por sus pares y por la crítica e investigación del campo”.

El académico señala sobre la imagen pública de Galeano: “Fue un gran comunicador de sus ideas y de su imagen que, con ellas, se pronuncia contra las ideas y las imágenes que la posmodernidad capitalista defiende. Otra paradoja de quien no podrá ser omitido, por más que seguramente sus textos dejarán de leerse con el brío con se lo ha hecho porque estos dependen, y mucho, de esa performance llamada Eduardo Galeano”.

Hugo Achugar, también profesor universitario y ensayista y exDirector Nacional de Cultura, marcó también esa doble mirada sobre la obra del autor de 'Las venas abiertas de América Latina': “A pesar de que muchos uruguayos lo despreciaron, y fuera de Uruguay algunos ideológicamente también lo menospreciaron, era una figura que hizo historia, y no solamente en el Uruguay, sino en todo el mundo. En todas las Américas: era una figura altamente reconocida en Estados Unidos, en Europa, y tuvo el mejor de los premios, que no fueron los premios de la Academia, ni de los especialistas, sino de los lectores más variados y heterogéneos que uno se pueda imaginar”.

Curiosamente muchos de los escritores consultados al respecto coinciden en destacar los cuentos de su producción primera como lo que prefieren del conjunto de su obra. El novelista y ensayista Carlos María Domínguez, quien se inició en periodismo alentado por Galeano en Buenos Aires, a mediados de los años 70, señala a la hora de elegir entre lo mejor de su producción: “Los cuentos de la primera época, y el vigor y la manera de tomar la palabra en 'Las venas abiertas de América Latina': más allá de los errores que pudiera haber cometido en su juventud, era una prosa periodística muy vigorosa, eso me gustaba mucho”.

“Fue muy singular, en algunos sentidos creo que él era como de Herodoto de América Latina, casi un bardo, un prosista que en realidad como un poeta iba contando su visión de la realidad del continente. Todo eso después quedó como vulgarizado, porque fue muy transitado por una generación. Pero cuando él lo hacía lo hacía por primera vez, era novedoso en el concierto de las letras rioplatenses. Porque hasta entonces había como un divorcio muy fuerte entre lo que era la cultura letrada y la cultura popular, y él se dedicó a tender esos puentes entre ambas dimensiones”, afirma Domínguez, recordando a Galeano como a “un hombre de muchos amigos pero también solitario, de pocos amigos íntimos, que no tenían necesariamente que ver con la literatura ni con la fama”.

“Tenía un perfil muy particular, era muy generoso en muchos aspectos, y en gran medida es un escritor que ha enfatizado un arte de la seducción, que fue lo que transitó a lo largo de su trayectoria, de dar cuenta de la realidad del continente latinoamericano y sus injusticias, a través de una prosa con mucho énfasis en la seducción. Y tenía esa capacidad de oratoria que cautivaba a los grandes públicos, y que también generaba rechazo en otros sectores”, indica Domínguez.

Sobre su obra de mayor difusión, 'Las venas abiertas de América Latina', Rocca afirma: “Un clásico que se gestó en la gran capacidad que el joven autor tuvo para sintetizar las ideas del revisionismo histórico, en el contexto de una izquierda que todavía tenía sentido del riesgo. Eso, envasado en una escritura seductora y fácil (en el doble sentido del término) que reprodujo, a lo largo de años, ideas comunes (en todos los sentidos del término)”.

Achugar, por su parte, señala el valor de 'Memoria del fuego': “Es además de una joyita, tiene un valor especial, por lo que logró como creación de un género formal de escritura, una forma especial del fragmento en la narrativa, la historia fragmentaria y poética”, sintetizando en una frase todo otro aspecto del fallecido escritor: “Era de una ética inigualable”.

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