16 de octubre de 2014 16:46

¿Cómo puede un niño estar gordito y desnutrido a la vez?

Los problemas de obesidad o desnutricón pueden afectar a los niños en la edad adulta. Foto de Pamela Ocampo /BID

Los problemas de obesidad o desnutricón pueden afectar a los niños en la edad adulta. Foto de Pamela Ocampo /BID

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Por Ángela Funez y Ana Pérez. Blogs.iadb.org/BID

En muchas culturas, un niño gordito es un símbolo de buena salud. Sin embargo, ¿sabía que un bebé puede estar con sobrepeso y al mismo tiempo padecer de desnutrición? Aunque un niño coma suficiente, o incluso más de lo que necesita, puede que su dieta carezca de los nutrientes necesarios para crecer adecuadamente en talla o estatura.

Este es el caso en América Latina, donde la alimentación infantil abunda en carbohidratos, azúcares y grasas. Sobran las calorías, pero suelen faltar las vitaminas, minerales y ácidos grasos esenciales que un niño necesita para crecer, ocasionando desnutrición y obesidad al mismo tiempo.

Según investigaciones recientes, el aumento de peso y talla durante el período que comprende desde la concepción hasta el segundo año de vida del niño juega un rol crítico en su desarrollo y en la presencia de enfermedades en la edad adulta.

Si un niño está desnutrido durante los primeros años de vida, su cuerpo aprende a funcionar con pocas calorías. Posteriormente, cuando consuma más calorías de las que su cuerpo necesita, no las utilizará y se almacenarán en forma de grasa, aumentando de peso y programando su metabolismo para enfermedades crónicas.

Al contrario, si un niño aumenta de peso demasiado rápido, corre mayor riesgo de ser un adulto obeso. Por lo tanto, es fundamental lograr un equilibrio entre la talla y el peso durante los primeros meses de vida para lograr un crecimiento óptimo: ni muy gordito, ni muy bajito.

Las estadísticas de nuestra región reflejan este fenómeno. Aún luchamos por reducir la desnutrición crónica que sufren más de siete millones de niños menores de cinco años, pero la prevalencia de la obesidad infantil ha aumentado aceleradamente, especialmente en las comunidades indígenas y en zonas en situación de pobreza.

Estas comunidades enfrentan una doble batalla, la desnutrición y la obesidad infantil, rompiendo el mito de que la gordura es un problema de las personas con mayor riqueza.

Los niños con desnutrición crónica, o talla baja para su edad, son más propensos a sufrir infecciones, ya que la desnutrición debilita el sistema inmunológico. Además, la desnutrición afecta su capacidad de aprendizaje, limitando su potencial para generar ingresos cuando son adultos.

Por su lado, la obesidad infantil es un factor de riesgo para enfermedades crónicas como la diabetes, las dolencias cardiacas y el cáncer, padecimientos que no solamente reducen la productividad sino que aumentan los costos para su tratamiento.

¿Qué implica esto para América Latina? En pocas palabras, una región con altas tasas de desnutrición y obesidad hoy, será mañana una región de baja productividad y altos gastos en salud, condiciones que impedirán nuestro desarrollo.

En la actualidad, la mayoría de los recursos y esfuerzos están enfocados en combatir únicamente la desnutrición infantil, a pesar de que en la región hay unos cuatro millones de niños menores de 5 años con sobrepeso u obesidad.

Dado que la desnutrición y la obesidad son problemas de salud pública críticos y tienen sus orígenes en la primera infancia, deberían ser tratadas de manera prioritaria e integral durante los primeros años de vida.

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